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« en: Junio 06, 2006, 09:18:38 » |
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Lo nuestro fue un encuentro accidental, en una sala de chat sobre teléfonos móviles, habÃÂa tenido un dÃÂa de perros, mejor dicho una semana, habÃÂa una administradora llamada t610love,
la muy zorra me habÃa estado puteando, me habÃa quitado el registro y sedy me habÃa pedido que modificara mi nick, regresé al canal y allà estaba el con un nick Nokia, me preguntó que me pasaba que estaba de tan mala leche, por un pensé que era ella, me encendà y ataqué contra el, el se mosqueó muchÃsimo, pero no se por que seguimos hablando, Se llamaba Michael era holandés, poco a poco nuestros mal entendidos se acabaron, resultaba ser mucho mas simpático de lo que me pareció en un principio, según pasaban los dÃas su simpatÃa me calo hondo, muy hondo, la verdad es que desde entonces entraba mas a menudo al canal y con mas ilusión a ese canal de chat, entraba solo por conversar con el. La verdad es que la primera vez que vi. Una fotografÃa suya, me asombré, era un chico rubio, de unos preciosos ojos azules, empezamos a hablar casi diariamente, y poco a poco un sentimiento desconocido para mi empezó a aflorar, era mi chico perfecto, el prÃncipe azul que siempre habÃa soñado. Después de unos dÃas se me ocurrió preguntarle si tenia novia, a lo cual el respondió afirmativamente, me envió una fotografÃa de ella, era una chica preciosa, la verdad es que mi sueño se derrumbó al saber que el la amaba profundamente. Los meses fueron pasando, y casualmente la relación son su chica se fue deteriorando, por un lado esto me hacia feliz, pero por otro me dolÃa ver como el sufrÃa, se hundÃa, se ahogaba en sus penas, intenté ser su apoyo, su hombro donde apoyarse, quien le levantaba cuando se hundÃa en las noches de soledad y desesperación. Cada dÃa que pasaba mi sentimiento iba creciendo, sintiéndome morir por no poder estar junto a el, entre el y yo habÃa bastante tierra de por medio, mas de 4 h de viaje, no podÃa escaparme a darle un abrazo cuando lo necesitaba, no podÃa secar sus lagrimas cuando se derramaban, simplemente estaba al otro lado de la pantalla, intentando no dejar que se hundiera, llorando junto a el en silencio, sin que lo supiera, llegué a desear que los problemas con su chica se arreglaran, me dolÃa tanto verlo sufrir que deseaba lo mejor para el. Finalmente su relación no funciono.
El se fue una temporada a su paÃs natal, necesitaba desconectar de todo, estuvo varios meses fuera los cuales me parecieron eternos, cuando regresó a España me sentÃa feliz, me conformaba con poco, solo con hablar con el aunque fueran unos instantes, poco a poco esos instantes eran mucho mas largos, hablábamos durante horas y horas, un dÃa nos pusimos las Web Cám. y mientras me observaba me confesó que empezaba a sentir algo muy especial por mi, que no sabia ni cuando ni como habÃa entrado en su corazoncito, cerrando sus heridas, Michael me dijo que me deseaba, que se morÃa de ganas de sentirme junto a el, eso no podÃa ser posible, pero hicimos lo que se pudo, nos observábamos desde la red, el me pidió que me desnudara, yo me deje llevar por la emoción, ambos nos quitábamos la ropa al mismo tiempo, observábamos nuestros cuerpos desnudos, empecemos a acariciarnos, era excitante verle en esa situación, con la verga durÃsima, deseando tenerme cerca, nunca habÃa imaginado que me deseara, ni que pensara en mi. Aquella noche me masturbé para el, con mucho gusto, aunque deseaba mas perderme entre sus brazos, sentir sus besos, sus caricias, el roce de su cuerpo contra el mÃo, sentir su cálida y enorme verga como se acercaba a mi sexo húmedo y cálido, le amaba locamente.
Después de aquella noche conocà a un chico, que hizo que mis sentimientos cambiaran, el venÃa a verme a menudo, le comente a Michael lo que sucedÃa, y me dijo que era lo mejor para ambos, que lo que necesitaba yo era un chico que estuviera cerca de mi, que me mimara y cuidara como yo me merecÃa. Esas palabras me dolieron, por que por un lado deseaba escuchar, NaXa no salgas con ese chico, espera un poco que en cuando pueda me voy a estar junto a ti para mimarte y cuidarte como te mereces, pero no lo hizo, asà que me lancé en brazos de otro hombre, la relación duro muy, muy poco, Michael desapareció cuando inicié la relación con este chico, no entraba casi a Internet, le envié un mail diciendo que la relación con el otro chico no habÃa funcionado, a los pocos dÃas apareció, me preguntó que habÃa ocurrido, se lo conté y se enojó muchÃsimo como me habÃa tratado el otro chico, aquel dÃa cambiemos las tornas, no era yo quien le daba mi hombro para que llorara si no el me lo ofrecÃa, sus palabras me abrazaban, me acariciaban, sintiéndome refugiada a su lado.
Nuestra relación siempre se veÃa truncada, ya fuera por la distancia, o por los amorÃos que aparecÃan por medio. Michael y yo retomamos lo nuestro donde lo dejamos, estuvimos muchÃsimo tiempo sin salir ninguno de los dos con nadie, finalmente se decidió venir a Barcelona a verme, me sorprendió cuando me dijo: -Mi niña el próximo 14 de diciembre a primera hora de la mañana pásate por el aeropuerto a buscarme, llego a las 8 AM.
Yo no cabÃa en mi gozo, iba a conocer a hombre que mas amaba en esos instantes, y además me lo dijo de forma repentina, ya que solo faltaban dos dÃas para que fuera ese fantástico dÃa, estaba nerviosa, feliz, ansiosa por que esos dÃas pasaran. Estuvo preparando el viaje, se conectó justo la noche antes para darme el número de vuelo...
Me costó mucho conciliar el sueño, pero al final lo conseguÃ. Me levanté a las 6 AM, llené la bañera de agua caliente y me metà en remojo durante unos instantes, llené la bañera de sales de baños necesitaba relajarme estaba muy, muy nerviosa. Después de media hora en la bañera estaba mucho mas tranquila, relajada. Salà y me arreglé para la ocasión, salà corriendo hacia el aeropuerto ya que estaba bastante lejos de mi casa. Llegué al aeropuerto que faltaba un cuarto de hora para que el llegase, estaba nerviosa, corriendo de arriba a abajo, ni siquiera me habÃa acordado de desayunar, cuando megafonÃa avisó que el vuelo habÃa aterrizado salà corriendo hacia la salida de pasajeros, salÃa gente, pero no lograba ver a Michael, de repente alguien me abraza por la espalda, y me susurra al oÃdo, mi niña que ganas tenia de verte, al girarme y ver a Michael las lagrimas de felicidad, empezaron a brollar de mis ojos, me abracé fuertemente a el, el levantó mi cara y me dió un dulce beso en los labios, un cosquilleo recorrió todo mi cuerpo, me dijo marchémonos de aquÃ, no he venido a Barcelona solo para conocer el aeropuerto, enséñame tu ciudad.
Salimos del aeropuerto, cogimos un taxi que nos llevó hasta el centro de la ciudad. Paseamos por las calles céntricas de mi ciudad, el mas que mirar la ciudad no me quitaba la vista de encima, me dijo que a las 12 debÃamos presentarnos en su hotel, recorrimos la ciudad hasta que se hizo la hora de ir al hotel, mi sorpresa fue al llegar al hotel, habÃa cogido un hotel de lujo, subimos a la habitación, mi sorpresa fue al ver que en el baño habÃa un yacuzzi, me empezó a besar apasionadamente, y me susurró que ganas tenia de estar junto a ti. Me tumbó en la cama, y me desnudó lentamente, acariciando todo mi cuerpo, suavemente, con una ternura que nadie la habÃa tenido conmigo. El se desnudó rápidamente me cogió en brazos y me besó, mientras me besaba me llevo al cuarto de baño, dejándome dentro del yacuzzi con mucho cuidado, el agua estaba templada en su punto, luego entro el, situándose detrás de mi, sus manos jugaban con mi pelo, sus labios recorrÃan mi cuello, besándome, me sentÃa en el cielo, pensé que todo era un sueño, pero no, estaba despierta, sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo, a jugar con mis pechos, me giré sentándome sobre de el, empecé a besarle apasionadamente, mis manos empezaron a jugar con su pelo, mientras que las suyas me cogÃan las caderas acercándolas cada vez mas a su miembro, erecto, cálido dentro del agua. Ambos estábamos excitadÃsimos, y lo de hacerlo dentro del yacuzzi me daba muchÃsimo morbo, asà que colaboré acercándome mas a su miembro, el me miró a los ojos y me preguntó que si realmente deseaba a hacerlo, le respondà que me morÃa de ganas de sentirlo dentro de mi. Cogà su verga y la acerqué a la entrada de mi vagina, y la introduje poco a poco, el vaivén que proporcionaban las burbujas del yacuzzi ayudaba mucho, a hacer un movimiento lento, y suave, disfrutábamos al máximo cada movimiento, el me ayudaba a llevar un ritmo un poco mas rápido con sus manos en mis caderas moviéndome y le besaba apasionadamente era un sueño que se estaba volviendo real. Disfrutaba cada milÃmetro de su verga que tenia dentro, cada beso, cada caricia como si fuera la ultima de mi vida, deseando de que nunca terminara, intentaba alargar al máximo el orgasmo, no querÃa llegar tan pronto a el, querÃa sentirlo, gozar, sin llegar aun al orgasmo, cuando se percató de que intentaba alargarlo al máximo, introdujo un dedo dentro de mi culo, y no pude contenerme, me corrÃ, mi cuerpo temblaba y me abracé a el sin sacar su verga erecta de mi, hice por reponerme rápidamente, el aun no habÃa llegado al orgasmo, asà que a los pocos instantes estaba cabalgando sobre el dentro del agua, sentÃa sus gemidos, sus manos acariciando mis pechos firmes por la diferencia de temperatura del agua caliente y el aire frió del exterior, deseaba sentir como me llenaba de su leche, cálida, sabrosa, lo cabalgaba sin control, el no podÃa parar de gemir, me encantaba verlo asÃ, perdido en el deseo, sin darme cuenta yo volvÃa a estar apunto de correrme otra vez, no podÃa parar el también estaba apunto de llegar, asà que finalmente llegamos los dos a la vez, estuvimos un rato dentro del yacuzzi hasta que nos repusimos. el salió primero, se envolvió en una toalla, se acerco hacia a mi y me dijo venga, sal del yacuzzi que vamos a comer, me envolvió en la toalla y salimos a la habitación, cogió el teléfono y llamó al servicio de habitaciones para pedir que nos subieran comida para dos a la habitación.
El atendió envuelto a la toalla al del servicio de habitaciones, no lo dejó entrar dentro, cogió las bandejas y las entró Michael, yo estaba tumbada en la cama envuelta en la toalla, trajo un par de ensaladas, y carne y un delicioso postre unas copas de nata con sirope de chocolate. Comimos sin prisas, sin ropa, desnudos, parecÃamos dos naturistas, era gracioso, comÃamos y hablábamos completamente desnudos sin importarnos, ambos estábamos hambrientos. Después de comer nos entro la morriña, ambos habÃamos madrugado mucho, Michael me sugirió que nos acostáramos un rato para reponer fuerzas que la noche iba a ser muy larga, nos tumbamos en la cama y Michael me acariciaba el pelo, estuvo asà hasta que me quedé profundamente dormida, sentÃa a Michael como me abrazaba fuertemente, me sentÃa como si flotara en una nube, pensaba que cuando despertara todo esto habrÃa sido un sueño, mi sorpresa fue al despertarme y ver que el seguÃa abrazándome, a mi lado, dormido, me giré y observaba como dormÃa con cara de niño que no ha roto ningún plato, no pude contener mis ganas de besarlo, besé sus labios con cuidado para no despertarlo, el abrió los ojos al sentir mis labios, me abrazó mas fuerte apretando mi cuerpo contra el suyo, empezamos a amarnos entre las sabanas, dulcemente, sin prisas, gozando de nuestros cuerpos, unidos por un solo sentimiento el amor que sentÃamos y sentimos el uno por el otro, fue una noche mágica prácticamente mÃstica, sin dudas fue el mejor dÃa de san ValentÃn de toda mi vida. Por la mañana regresó a su casa quedándome sola, pero feliz.
Vivo esperando con ansias su regreso, mientras tanto solo recordare unas dulces palabras que miles de veces me dedicó al despedirse: -Solo quiero un beso eterno en una habitación sin luz, encenderla y que aparezcas tú. (David Summers).
Esperaré todas las noches al apagar la luz de mi habitación aparezcas tu para darme un beso eterno. Dedicado con todo mi corazón para ti Michael, sabes que te quiero aunque no siempre todo salga como esperamos.
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