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« en: Junio 13, 2006, 01:16:41 » |
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Espero que mi historia sea emocionante para ustedes.
TenÃa 16 años cuando me sucedió lo que ahora les cuento -eso fue hace 2 años-. Resulta que organizamos una reunión de estudio. Éramos un grupo de 6, 4 muchachos y 2 chicas; todos compañeros de salón. Resultó que nos reunimos para estudiar matemáticas. Todo transcurrÃa normal, es más, nada raro pasó durante toda la reunión. Eramos 6 amigos estudiando juntos, nada más.
Pasaron unas 3 horas, cuando ya nos cansamos de tanto estudiar y repasar. Empezamos entonces a conversar de todo un poco. Uno de los muchachos se fue y quedamos solo 5. De repente uno de los pelaos, Gonzalo, dijo un chiste un tanto subido de tono y eso motivó que empezáramos a hablar de temas más intensos. El sexo se convirtió en el tema, entre chistes, comentarios y confesiones. Salió a relucir que todos éramos vÃrgenes, y eso que el otro amigo, Raúl, y una de las chicas, Victoria, tenÃan fama de no serlo.
Pero entre amigos, pues la verdad se dijo y resultó que nadie sabÃa lo que era el placer. Entre tanto hablar, salió el tema de la masturbación y de las revistas y pelÃculas porno. AllÃ, como vi que la cosa estaba para todo, confesé que veÃa videos porno en mi computadora y que casualmente traÃa uno conmigo. Todos quedaron como mudos ante lo que dije y fue Victoria, la dueña de la casa, la que propuso ver el video en su computadora.
Asà los hicimos, los 5 frente a la pantalla de la computara viendo un video de porno fuerte... ¡Una cojedera del carajo!... Ante el video y entre comentarios, nadie podÃa negar su nivel de excitación. Mi pene estaba erecto y húmedo. Cuando miraba a Victoria y a Laura -la otra chica- imaginaba sus vulvas bien húmedas; y sé que lo mismo el pasaba a Raúl y a Gonzalo. De repente Victoria se paró, se acarició la cabellera, soltó un suspiro y dijo, ¡ahora vuelvo chicos, tengo que ir al baño!
Gonzalo y Raúl se me quedaron mirando y se sonrieron, Laura no pudo evitar sonrojarse más de lo que ya estaba por la pelÃcula; yo seguà con la mirada a Victoria hasta que entró al baño; lo mismo hicieron Gonzalo y Raúl. De repente Raúl se levantó y caminó en dirección al baño; le hizo señas a Gonzalo para que le acompañara, este lo hizo, un poco dudoso y nervioso. Raúl tocó la puerta del baño un par de veces, llamó a Victoria pero ella no contestaba. De repente la puerta se abrió y Raúl y Gaonzalo entraron al baño, ante las miradas de asombro de Laura y yo.
Cuando la puerta se cerró, Laura y yo nos miramos sorprendidos. Me acerqué a ella y le dije ¿irá a pasar algo?... Ella me dijo, ¡no sé!... Esperamos un rato y, de repente, empezamos a escuchar ruidos, tales como los que se oÃan en la pelÃcula que todavÃa corrÃa en la pantalla de la computadora. Ambos caminamos hasta la puerta del baño y escuchamos a Victoria quejándose y gozando junto a Raúl y Gonzalo. Traté de abrir la puerta y, sorpresa, no estaba trancada. Laura y yo vimos el espectáculo. Raúl estaba cogiéndose a Victoria mientras esta se quejaba y sostenÃa en u! na mano el pene de Gonzalo. Después buscó la forma de cambiar de posición y se metió el pene de Gonzalo en la boca. Los dos la acariciaban por todas partes.
Mi nivel de excitación era grandÃsimo, sentÃa que el pene se mi iba a salir del pantalón. Laura estaba a mi lado, mirando la pelÃcula en vivo de Victoria, Raúl y Gonzalo. En ese momento decidà atreverme, me acerqué al oÃdo de Laura y le dije ¿probamos nosotros? Ella no dijo nada, pero insistÃ. Puse mi mano sobre sus nalgas y se las acaricié y pude sentir como tembló su cuerpo.
Asà empezó todo. La tomé de la mano y me la llevé a la sala de la casa. Empezamos a besarnos y poco a poco nos fuimos desnudando. Le mamé sus pezones, todos sus senos. Le besé todo el cuerpo. Traté de hacer todo lo que veÃa en los videos y ella también. Me agarraba y acariciaba el pene y los testÃculos. Ambos nos dimos sexo oral, le mamé su vulva y le metà la lengua en la vagina, la hice brincar de emoción. Ella me mamó el pene.... ! AsÃ, el momento de cojer llegó. Le enterré el pene mientras ella se quejaba.. Và salir sangre, pero el gozo fue mayor... Ambos perdimos la virginidad en ese momento... Ambos gozábamos el momento, ambos nos quejábamos... Cojimos por largo rato hasta que al fin no aguanté más... Saqué mi pene de su vagina y ella hizo que eyaculara en sus pechos, masturbándome con sus delicadas manos.
Pasamos buen rato en el sofá, ya no se oÃan ruidos, todo estaba callado, la orgÃa del baño también habÃa terminado; el video de la computadora también... Al rato, empezamos a vestirnos; del baño salieron Victoria, Raúl y Gonzalo, los tres muy sonrientes; Laura y yo también estábamos contentos. Ese dÃa todos gozamos y dejamos juntos la virginidad.
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