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« en: Junio 09, 2006, 12:28:40 » |
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Os voy a contar algo que ha decidido mi vida, unos lo verán bien y otros como una aberración pero es mi historia y me siento muy bien haciendo de ella mi dÃÂa a dÃÂa. Supongo que hay gente que está más Os voy a contar algo que ha decidido mi vida, unos lo verán bien y otros como una aberración pero es mi historia y me siento muy bien haciendo de ella mi dÃÂa a dÃÂa. Supongo que hay gente que está más predispuesta a aceptar ciertos papeles en su vida que otras y supongo también que ese es mi caso.
No creáis que hablo por hablar, porque esta es una de las razones por las que hago este tipo de relatos desde hace años (la otra es que me excitan).
Lo cierto es que el primero en hacerme saber que habÃa cosas que no entendÃa pero que no me desagradaban del todo fue mi hermano Samuel. Era por las noches cuando lo hacÃa, se acercaba a mi cama y se acostaba a mi lado. Se quedaba allà un rato, me abrazaba, se apretaba a mÃ, se movÃa frotándome su cuerpo. Yo lo oÃa jadear y no preguntaba, después me metÃa la mano bajo las bragas y me tocaba. Después se sentaba se desnudaba y me hacÃa acariciarle, mientras yo lo hacÃa lo que me pedÃa me decÃa era una chica muy buena y que me querÃa mucho y que si no se lo decÃa a nadie él serÃa muy bueno conmigo. Después de tocarle hasta que la picha se le ponÃa tiesa y dura me subÃa el camisón, me bajaba un poco las bragas y se tumbaba encima de mà colocándome su picha muy caliente y empinada entre las piernas, allà se quedaba moviéndose de arriba abajo y jadeando hasta que me mojaba toda la barriga y temblaba encima de mÃ.
HabÃa noches que después de tocarme y frotarse conmigo Samuel no decÃa nada, terminaba sudando, se levantaba me limpiaba y me decÃa hasta mañana, otras veces era más bueno y me abrazaba y me decÃa que me querÃa mucho, me daba besos y esas cosas. Al principio yo no sentÃa nada, ni me gustaba ni me dejaba de gustar, no sabÃa por qué mi hermano hacÃa aquello pero una noche que me levanté al baño, vi a mi madre en su cuarto con mi padre y hacÃan más o menos lo mismo pero estaban los dos desnudos, a mi madre le gustaba y decÃa cosas en voz baja.
La siguiente noche que vino Samuel a mi cuarto yo le pregunté que por qué él se desnudaba y yo sólo me bajaba las bragas, le dije que habÃa estado viendo a nuestros padres y que mamá estaba desnuda y a ella le gustaba. Samuel puso una cara muy graciosa y me dijo que era verdad, que seguro que si me desnudaba a los dos nos iba a gustar más. Me quitó el camisón y me bajo las bragas. Esa noche empezó tocándome entre las piernas, moviendo los dedos dentro de mi rajita y preguntándome que si me gustaba, yo no sé si me gustaba pero sentÃa unas cosquillas muy raras y me temblaban las piernas. Samuel me dijo, vamos a jugar a un juego muy rico, yo le dije que vale, yo te hago cositas buenas a ti y después tú me las haces a mÃ, me pareció bien y como seguÃa tocándome yo le acaricié a él en la picha como otras veces. Luego él se agachó y empezó a pasarme la lengua en el chichi, yo cerré las piernas porque no me gustaba pero él me las abrió con fuerza me dijo que me estuviera quieta, que si era buena me iba a gustar mucho y siguió pasando la lengua apretando mucho, me la pasó por dentro de la rajita y eso me gustó un poco pero luego me lo chupó por fuera, en el bultito que a veces me crecÃa y me dio un gustito entre las piernas y en la barriga, como unas cosquillas buenas por dentro y como siguió tocándome ahà con los dedos y la lengua me relajé y dejé las piernas abiertas para que me gustara más. Samuel me miró y me preguntó si me gustaba que me comiera el chumino y yo le dije que sÃ, que era raro pero que me gustaba un poco y él me dijo que si querÃa que me siguiera dando gusto tenÃa que hacerle lo mismo.
Yo no sabÃa cómo pero él se dio la vuelta se puso encima de mà y me puso su picha en la boca, se la cogÃa y me la pasaba por los labios apretándola, hermanita sólo tienes que abrir la boca y chupar, ¿ves que dura esta la polla de tu hermano?, está muy rica, ten cuidado pero chupa mucho, asÃ,... y empezó a moverse como mi padre con mi madre pero al revés, no sabÃa qué hacÃa y no sabÃa si estaba bien pero cuando Samu empezó a chuparme el chichi otra vez yo hice lo que el me decÃa. Aquella noche supe qué era lo que le pasaba a mi hermano cuando yo le tocaba, cuando se ponÃa encima de mà pasándome la cuca por el conejo mi hermano jadeaba y después se cansaba y me mojaba la barriga; esa noche le pasó lo mimo cuando me la metÃa y me la sacaba de la boca, algo muy caliente se le salió y yo casi me ahogo, el me dijo sin sacarme la pija de la boca, trágame, trágalo todo, yo me estaba ahogando asà que tragué hasta que gimió más alto y con su cuquita todavÃa en mi boca, dejó de moverse como un loco.
Esa noche no siguió, me limpió, me vistió y me dijo que me querÃa mucho más que otras noches, mañana lo hacemos otra vez vale cariño, y me dio un beso en el cachete. Después se fue, a mà esa noche también me habÃa gustado mucho y todavÃa tenÃa el chumino con calor, estaba rara y me toque debajo de las bragas, me escocÃa un poco pero cuando me toque el bultito seguà manchando las bragas de un moco caliente, me dio otra vez ese gustito y seguà tocándome como lo hacÃa Samuel, me puse boca abajo y con los dedos apretados en el bultito me movà empujándome de arriba abajo como hacÃa mi hermano cuando se ponÃa encima de mÃ, estuve asà un rato porque me gustaba mucho hasta que me dio un escalofrÃo muy bueno y me pasó como a Samu en mi barriga y mi boca, no me salÃa un chorro como a él pero me mojé toda y me dio un gusto muy bueno por todo el cuerpo y me temblé toda de arriba abajo; yo no tenia tetitas todavÃa pero noté que se me ponÃan tiesitos los pezones cuando me seguÃa tocando rápido para que saliera más de ese liquidito que me gustaba.
Asà aprendà que mi hermano o quien fuera me tenÃa que dar el gusto tocándome ahÃ. Mi hermano y yo lo pasamos muy bien, nos querÃamos cuando mis padres se iban a dormir o cuando nos quedábamos solos en casa. Un dÃa que mi padre se fue de viaje de trabajo y mi madre no habÃa llegado de la oficina, Samuel me pidió que le chupara un ratito, estábamos en la sala y como él estaba sentado en el sofá, me arrodillé y cuando él se bajó la bragueta yo empecé a chupársela, ya se le estaba poniendo dura y jadeaba con los ojos cerrados apretándome la cabeza de arriba abajo para que me la metiera toda en la boca pero de pronto un grito nos asustó, mi madre empezó a chillar insultando a mi hermano que se subÃa desesperado los pantalones intentando huir de los bofetones de mamá; yo me eché a llorar y corrà a mi cuarto encerrándome allÃ, oà a mamá gritando a mi hermano diciéndole que no querÃa volverlo a ver y después oà un portazo. Esperé a que mamá viniera a mi cuarto a gritarme pero no lo hizo. Me desperté a la mañana siguiente cuando tocaron el timbre. Me acerqué a ver quién era y cuando llegué vi a dos policÃas con cara triste agarrando a mi madre que lloraba y gritaba, no, no puede ser... no, mi hijo no...
Me gustarÃa seguir contando porque aunque parezca mentira la historia tiene partes muy drásticas y otras tan raras que he querido disfrutar de ellas en lugar de pensar que están mal.
Mi hermano Samuel murió aquella noche, iba borracho con un amigo y tuvieron un accidente de moto. Mi madre se volvió loca, no sé si llegó a hablar con mi padre de lo ocurrido, lo cierto es que cayó en una depresión que la convirtió en mi zombi y mi padre y yo no sabÃamos por dónde escapar de aquel mundo de locos. Ese mismo año me encontré unos relatos en el ordenador de mi hermano, tenÃa direcciones de Internet y empecé a escribirme con algunos chicos y chicos que me contaban esos cuentos y yo creÃa que eran de verdad, yo les contaba los mÃos, les conté todo lo que me querÃa mi hermano y que todavÃa me hacÃa cositas pensando en él y me decÃan eso que hacÃa era muy bueno, pero yo estaba triste porque Samuel no iba a volver. Samuel no volvió pero yo creÃa que habÃa cosas muy normales y lo que me contaban los chicos de Internet me gustaba.
Hoy por hoy, no me planteo si está bien o mal, mi madre sigue loca, de sanatorio en sanatorio, Samuel sigue siendo mi mejor recuerdo y mi padre y yo hemos salido adelante aferrándonos a ese amor que Samuel me enseñó a dar a los hombres que quiero. ¿Está bien o mal? No lo sé pero ya no puedo ni quiero dar marcha atrás, no me arrepiento de nada. A veces me reconcomo por dentro pero otras me siento, las escribo y creo en ellas como mi única historia que no quiero cambiar.
Me dan morbo estas historias y me gusta excitarme con ellas, a veces escribo las mÃas, exagerándolas un poco para hacerlas más excitantes y otras veces hablo de ellas tal y como fueron, e incluso con mis relatos después de volverlos a leer siento excitación.
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