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« en: Junio 09, 2006, 12:44:57 » |
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Al poco tiempo que mi hermano Leo se fue para Australia, mi primo Reynaldo se casó, me dejaron sin las vergas de ellos para entretenerme...
Como a los dos años del casamiento de mi primo, éste me invitó a compartir a su suegro!!
Por supuesto que un muchacho de unos veinticuatro años como era yo en ese entonces quedó impactado al oir la proposición que me hacÃa Reynaldo.
Tuvo que contarme como habÃa descubierto que a su suegro le gustaba... en fin: la farra.
Reynaldo es m! uy deportista y jugando al fútbol se habÃa distendido un músculo de la pierna, una cosa de lo más natural y/o normal en ese deporte.
Don Roque, su suegro era un señor cercano a los sesenta años, gordito, bajo y semi-calvo era masajista en un club deportio de cierta importancia por eso Reynaldo lo fue a ver a su trabajo para que le hiciese algun masaje, porque su pierna le dolÃa mucho y le impedÃa caminar.
Don Roque quedó muy contento al verlo por allÃ, sin imaginar el motivo de la visita y cuando se nteró inmediatamente lo hizo pasar al gimnasio.
Reynaldo le pidió por favor que le diese un masaje ya que le dolÃa mucho; mientras Don Roque trataba de calmarlo con palabras de aliento lo dejó un instante tirado boca arriba en una camilla mientras iba a buscar ungüentos y a cerrar la puerta con llave.
-Vas a ver... con la fricciones que te voy a dar con éste lÃquido vas a quedar como nuevo, pero sacate la ropa, asà no te voy a poder dar el masaje....
Reynadlo se sacó el pantalón quedando con el slip y la remera pero ante la insistencia de Don Roque terminó por quedarse solamente con el slip.
-Asà me gusta más, si supieras todas las vergas y culos que veo durante el dÃa no te avergonzarÃas tanto... y los culos que masajeo para que sus músculos rindan más cuando corren tras la pelota.
Reynaldo se puso boca abajo como Don Roque le habÃa pedido soportando mansamente y plácidamente por unos 20 minutos las manos fuertes y regordetas de su suegro que le movÃan los muslos hacia arriba y hacia abajo, hacia los lados y de todas las formas que en su larga carrera de masajista habÃa comprobado que era la forma más eficaz para este tipo de dolores.
Reynaldo casi se durmió por la sensación de paz y comodidad que recibÃa su cuerpo a través de sus piernas con el calor que entraba cada vez que las manos de Don Roque friccionaban sus músculos.
Su suegro querÃa hacer bien el trabajo y al cabo de esos veinte minutos le preguntó si podÃa masajearle cerca de las nalgas, la respuesta de Reynaldo fue:
-Usted es el experto, haga lo que crea necesario pero ya se me alivió el dolor...
Don Roque comenzó a tocar las nalgas y a medida que las apretaba y las masajeaba, Reynaldo se fue relajando al mismo tiempo que Don Roque empezaba a tomar confianza tocándolas por arriba del algodón del slip.
-Que buen culo tenés!!!
Reynaldo pensando que era una broma que Don Roque le hacÃia siempre a todos los deportistas le siguió la corriente.
-Si usted lo dice... pero trátelo con cuidado que es el único que tengo!
Sin hacer caso de su palabras, siguió apretándolo con sus dedos hasta que lentamente comenzó a bajar el slip para poder disfrutar más de su tersura a través de la yemas de sus dedos.
-Creéme Reynaldo este culo es mejor que el de mi mujer!! (su suegra), me gustarÃa poseerlo! Reynaldo bruscamente se dio la vuelta en la camilla mostrando la mitad de su pija dura que sobresalÃa para afuera del slip. No porque le interesase la propuesta de su suegro sino que el calor que despedÃan esas manos, la sedosa y al mismo tiempo la fuerte manera de acariciar de esos dedos lo habÃan excitado de esa forma y la media hora que tuvo su verga apretada entre su cuerpo y la camilla habÃan hecho el milagro de ponérsela dura en esas circunstancias tan fuera de lo común.
Reynaldo horrorizado le dijo que por qué le decÃa eso, que era su suegro...
Don Roque mirando la pija dura de Reynaldo que estaba comenzando a despedir precum le dijo:
-Acá en el gimnasio cojo a muchos jugadores y no jugadors, de que te horrorizás... siempre quise cojerte y hoy tenemos la oportunidad...
Se sentó a su lado, porque Reynaldo seguÃa sentado en la camilla, lo tomó de los brazos y buscó sus labios besando a su sorprendido yerno que jamás hubiese imaginado una revelación de tal magnitud.
Reynaldo se abandonó a los labios de Don Roque y por unos minutos estuvieron dándose mutuamente unos intercambios linguales de muy alto contenido erótico hasta que Don Roque separó su boca de la de Reynaldo y en un desesperado y ahogado susurró le pidió:
-Chúpame la pija.!!!!
Se desabrochó la túnica, dejó caer sus pantalones apareciendo una minúscula verga completamente parada que no sobrepasarÃa los 13cm pero eso sÃ: muy gruesa, lo que no tenÃa de larga lo tenÃa en cabeza tipo hongo y en grosor.
Reynaldo me contó que con mucho gusto se metió esa verga en su boca porque Don Roque lo habÃa excitado mucho y estaba que se morÃa por tener una placentera eyaculación para gozar intensamente después de que su dolor habÃa desaparecido, merecÃa una recompensa tanto él como el responsable de quitarle el dolor.
Comenzó a succionar ese pene corto pero cabezón con un grozor que le dio miedo cuando estuvo a mil y le parecÃa que este engrosaba cada vez que su boca trataba de tragar algun centÃmetro más.
Reynaldo sabÃa porque un rato antes Don Roque le habÃa dicho que querÃa metérsela, pero no fue necesario que se lo pidiese nuevamente porque desesperado ante las lamidas que su suegro le hizo en su agujero anal y los masajes que le hizo con sus dedos metiéndolos cada vez más dentro de su recto fueron suficientes para hacerlo exclamar:
-Métemelo ya!! Papi, cojeme! Hazme tuyo!
Su suegro dejó un ratito más sus dedos dentro del culo de Reynaldo y al sacarlos vio que el agujero estaba muy dilatado pero igualmente vertió por la abertura un chorro de vaselina lÃquida e inmediatamente que esta se hubo deslizado por las paredes del recto procedió con mucho cuidado a meterle su gruesÃsima pija con la cual casi desvirgó a su yerno que no estaba acostumbrado a recibir vergas por el culo.
Reynaldo reprimió un grito de dolor porque al principio le dolió pero Don Roque sabiendo lo que hacÃa y como lo hacÃa estuvo por unos diez minutos dándole al mete y! saca que lo hizo llegar al cielo.
Mi primo que siempre se habÃa negado a hacer esas cosas con mi hermano Leo y conmigo, porque sólo hacÃamos el 69 entre nosotros tres, él jamás habÃa pensado que le gustarÃa tanto ser poseÃdo y menos por su suegro.
Muy extrañado me djo que habÃa largado una cantidad de leche tremenda cuando sintió que su suegro se descargaba dentro de su recto pero él habÃa tenido esa extraordinaria emisión de semen sin siquiera tocarse la verga porque sus manos estaban ocupadas apretando a Don Roque, para que se la metiese lo más profundo que pudiese.
-Mirá Omar eso sucedió hace como seis meses.. pero desde ese dÃa con mi suegro todas las semanas tenemos nuestra sección de masajes y la pasamos de lo mejor mirá que mi mi suegro me inició en esto de que te den duro por el culito y como no me deja a mi, te quiero llevar a vos para que se la entierres a ese viejo ladino.
-Que va a pensar de mi!!
-Nada, si ya sabe que nosotros nos las chupábamos antes de casarme, me lo hizo confesar porque me dijo que solo no habÃa aprendido a chupar vergas tan bien, quiso saber con quien habÃa aprendido y le confesé la verdad.
A Don Roque yo lo conocÃa porque lo habÃa visto en el casamiento y en otras oportunidades en la casa de su hija pero nunca habÃamos intimado..
Me excitó tanto la revelación de Reynaldo que no pude aguantar más, le di un tremendo beso mientras que nuestros cuerpos se apretaban en un abrazo tipo prensa en el cual nuestras vergas quedaron una sobre la otra latiendo a toda velocidad dentro de nuestras ropas.
De ese acontecimiento pasaron más de veinte años, no recuerdo exactamente quien se desnudó primero pero lo que muy bien recuerdo es que comenzamos un 69 muy loco, a toda velocidad en el cual mis dedos exploraron el orto de mi primo Reynaldo el cual estaba muy flojo por la dilatación semanal que le hacÃa su suegro al meterle ese gruesÃsimo calibre que tenÃa por pija.
Nada tenÃa que ver con el culito apretadito que yo recordaba de nuestras andanzas juveniles en que mis dedos y mi lengua era lo único que Reynaldo permitÃa que le metiese por allÃ.
-Métemeeeela... al meterme los dedos en el culo me excitas como mi suegro y no puedo desear otra cosa que me llenes el culo con tu pija...pero con cuidado porque como es más larga que la de Don Roque me vaaa a lastimaaaaar.....
Acomodé a Reynaldo con las "patitas" en mis hombros mientras le daba una soberbia chupada de culo, metiéndole con mis dedos y con mi lengua mucha saliva mezclada con su precum que con cada lamida que mi lengua daba a su glande éste despedÃa ese lÃquido sabroso el cual luego de posarse sobre la superficie de mi lengua era escupido en su agujero para lubricarlo y distenderlo más y más, aunque no era necesario porque por allà mi verga pasarÃa sin ningun inconveniente, pero que habrÃa después ...
El culo de Reynaldo habÃa sido ensanchado por la verga de Don Roque pero quien sabe que sucederÃa con una verga más larga?
Apliqué mi glande en la entrada que me ofrecÃa la unión de las piernas levantadas de Reynaldo y metà la cabeza de mi pija sin ninguna dificultad, empujé muy suavemente de a poco y miré para comprobar como iba desaparenciendo mi verga dentro de su cuerpo hasta que más de la mitad pasó, la cara de Reynadlo era de placer pero al pasar unos 14 centÃmetros la cosa cambió...
Su recto puso un freno o algo frenó a mi pija la cual no pudo entrar máa dent! ro de su intestino, ante sus quejas tuve que sacarla y escupir mi glande para que estuviese muy mojado antes de intentar nuevamente una penetracioó.
Esta vez entró un poco más y con unos golpes fui abriendo el camino que jamás habÃa transitado ser humano alguno y antes de que mi primo pudiese gritar de dolor le sellé la boca con la mÃa.
El delicioso ir y venir fue acelerando nuestro mutuo placer ya que su recto se fue acostumbrando a la longitud de mi verga y Reynaldo para asimilar más placer me pasó las piernas por la cintura atrayendo cada vez más mi cuerpo contra el suyo.
Con unos espasmos muy excitantes y excitados descargué mi leche dentro de su recto al mismo tiempo que su verga apretada entre nuestros estómagos se despachaba una eyaculación que nos hizo gemir muy fuerte a los dos.
Descanzamos un rato y cuando nus repusimos Reynaldo me dijo:
-AsÃ!! Asà quiero que te cojas a Don Roque, quiero oÃrlo y verlo como larga toda su leche sobre tu estómago!!!!!
-Quién sabe si va a querer?
Reynadlo habÃa venido a invitarme para hacer un trÃo con su suegro, pero no estábamos seguros si el viejo se dejarÃa meter mi verga o si querÃa metérmela a mi?
A los pocos dÃas Reynaldo me llamó para concretar un encuentro en el gimnasio donde su suegro y él hacÃan sus travesuras.
Ese dÃa Reynaldo me llevó al gimnasio un poco tarde porque ya habÃan terminado las prácticas y ya no necesitaban a Don Roque para ningun masaje.
Pero al llegar el sereno nos dijo que Don Roque se habÃa desvanecido y lo habÃan tenido que llevar en una ambulancia para un sanatorio.
CorrÃmos a un teléfono para llamar a su casa, una vecina atendió el aparato y nos dijo a que sanatorio lo habÃian llevado.
Me quedé sin probar a Don Roque o que Don Roque me probase a mi por culpa de una subida de la presión sanguÃnea que lo mantuvo internado por una semana y en rehabilitación de su brazo por un tiempo prolongado.
Reynaldo luego me contó que el ánimo y la verga de Don Roque ya no eran lo mismo que apenas se le paraba y a pesar de que se rehabilitó bien sus dedos no tenÃa la fuerza de antes por eso a los tres o cuatro años lo jubilaron.
Por un tiempo seguà haciendo en el culo de mi primo el trabajo que habÃa comenzado a hacer su suegro pero todo tiene su fin...
Reynaldo se divorció y se fue del paÃs, en el exterior consiguió otra esposa. sus hijos quedaron acá con su ex-esposa.
Todo el recuerdo de Don Roque vino a mi memoria porque la semana pasada él sufrió otro ataque de hipertensión y con 81 años falleció por las complicaciones que lo acompañaron.
A pesar de lo poco que lo traté, él me expresaba cariño y nunca hizo mención al frustrado encuentro conmigo y con mi primo Reynaldo.
En el velatorio su viuda le confesó a una tÃa mia algo que ella desconcertada luego me lo contó a mi.
-Sabés Omar, Doña Aquilina me dijo que su marido era el hombre más! bueno del mundo pero que tenÃa un gran defecto o una debilidad...
-Que te dijo tÃa?
-Es tan horrible que no me atrevo a decÃrtelo?
-Pero que pasa, era jugador, drogadicto..?
-Nooooo!!! Doña Aquilina me dijo que su marido... bueno que le gustaban los culos!!
-Cómo?
-SÃ, eso que le era infiel porque ella nunca le dio el culo.., él los buscaba por allÃ... con muchachos jóvenes pero que nunca fue con otras mujeres porque la querÃa a ella....
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