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« en: Junio 09, 2006, 12:42:51 » |
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Soy un hombre de 49 años, casado y con dos buenas
muy buenas dirÃa) hijas. Mi esposa se llama Claudia y mis hijas se llaman Susana y Nancy. Claudia es morena clara, mide 1.68 y tiene todo en su lugar, un par de tetas bien duras y un culito bien parado y respingón, por su modo de ser le gusta ser muy coqueta con todos; mi hija Susy es de tez clara, mide 1.58 y tiene unas buenas medidas de 87-58-89, a ella le gusta vestir muy sexy, y sinceramente me caliento mucho con sólo verla; pero de las tres la que más me excita es Nancy, y por eso sucedió esta historia, ella es de tez clara mide 1.60 y sà que tiene medidas de modelo, 90-59-91 y todo bien duro y paradito.
Un dÃa que llegue de la oficina, me encontré con una nota de mi esposa que decÃa que se habÃa ido con su hermana a comprar, y mis hijas me habÃan llamado a la oficina para decirme que se irÃan al cine después del instituto, asà que iba a tener toda la tarde para mà solo la casa, asà que decidà aprovecharlo para andar semi desnudo, como a mà me gusta andar, asà que me di un baño y con sólo mi bata, sin nada abajo estuve en la sala y me dispuse a ver una pelÃcula porno que me habÃan prestado hasta que repentinamente llego Nancy, ella vestÃa su uniforme del instituto, muy sexy por cierto, que es de una faldita escocesa de cuadros de color rojo que le llega un poco más arriba de la rodilla, también con su camisa blanca que hacÃa que sus tetitas se vieran muy apetecibles.
Al verla apagué rápidamente la Tv. sin embargo, ella al verme se acercó y me saludó como cualquier hija saluda a su papá.
- ¡Hola hija cómo te fue!
- Hola papi bien.
- ¿Y tu hermana?
- Se fue con unos amigos de su clase y preferà venir aquÃ.
Entonces ella se sentó a un lado de mÃ, pero no lo habÃa yo notado pero al no tener ropa interior y después de ver un poco de pornografÃa mi pene obviamente tuvo su reacción y Nancy lo notó y se puso nerviosa.
- Bueno papi, quizás sea mejor que vaya a fuera a comprar algo.
- ¿Por qué hija?
- Es que bueno no era mi intención pero vi tu entrepierna y...
Yo al principio me sentà fatal, pero al ver ella como que tenÃa un aire picaresco me di valor y decidà sacar provecho con la que más me ha excitado en toda mi vida sexual.
- Bueno hija, ya eres mayor de edad y bueno creo que es natural que ya sepas cosas relacionadas al sexo.
- Sà papi pero no sé mucho.
- Y bueno disculpa no querÃa que vieras mi excitación.
- Y ¿Por qué te excitaste papi?.
Al oÃr esta pregunta sabÃa que era mi oportunidad asà que me di más valor aún y...
- Bueno hija es que un hombre cuando ve a una chica tan bella como tú, pues se excita sin querer.
- Ahh papi no sé qué decir, pero gracias por decirme que soy bella
Y en medio de esta situación noté cómo en sus tetitas sus pezones respondÃan a mis palabras, ya que se veÃa que empezaban a ponerse duritos, tal como me gustan.
- Hija dime qué tanto sabes de sexualidad.
- Bueno no mucho pero sé lo básico.
- Y ¿Nada más has tenido teorÃa? ¿No has tenido práctica?.
- Ay papi cómo se te ocurre, yo soy aún virgen, mira si te soy sincera, estoy buscando al hombre que me haga mi primera vez algo placentero y sin dolor, pero aún no empiezo tal búsqueda.
- Y ¿Por qué no empiezas ahorita?
Mi hija se quedó atónita ante mi cuestionamiento, por lo que ella no sabÃa qué decir asà que me decidà a dar el primer paso, conquistar su corazón para luego conquistar su virginidad.
- Hija sabes tú eres muy bella y cualquier hombre darÃa la vida por tenerte a su lado, incluso yo, sabes me gustarÃa poder ser yo el hombre que buscas para aprender cosas del sexo.
Al decir esto mi mano se posó sobre sus piernas tan bellas que tiene y ella estaba bien nerviosa, y me acercaba más y más hasta que por fin la besé tiernamente en la boca aunque ella se resistió con mi fuerza pude lograr besarla.
- Mmmmm, ah papi pero esto no esta bien, tú no puedes ser el primer hombre de mi vida sexual es más ni siquiera en toda ella.
- Pero hija quién más te puede enseñar cómo es sin que te lastimen o abusen de ti.
- Sà papi pero engañarÃas a mamá y eso no me gustarÃa que ella sufriera y más por mi culpa.
- Pero hija yo no la engañaré es más, es mi deber ayudarte a enseñarte las cosas de la vida.
- Sà papi pero... me gustarÃa pero no sé...
- Además no le diré nada a tu madre si tú no le dices nada.
Al terminar de decirle esto la volvà a besar en la boca y ella ya no se resistió por lo que empecé a cambiar mi beso a un beso francés, mientras que mi mano empezó a subir de su pierna a sus ricos muslitos blancos como la nieve y que me estaban poniendo el pene en toda su erección máxima. Agarraba sus muslitos fuertemente y fui subiendo hasta llegar a la cuevita jamás explorada, y que yo harÃa mÃa, sobre su panty le fui acariciando suavemente, a lo que ella respondÃa con gemidos enloquecedores, mientras que mi pene salÃa de la bata listo para penetrar.
- Nancy, mi vida, sabes me tienes a mil, mira cómo esta mi pene.
- Ay papi a poco yo te provoque tal cosa, está muy grande y gordo, quizás no me cabrá en mi vaginita, está muy chiquita para tal cosota.
- No te preocupes hijita yo sé cómo te cabrá entera y hasta pedirás más, vente vamos a nuestro cuarto.
- ¿Nuestro cuarto?
- Sà o sea tu habitación, pero a partir de hoy ahà será nuestra habitación, lugar donde te haré y te enseñaré muchas cosas sexuales.
Entonces la cargué en brazos como si fuéramos recién casados y le di un beso en su boquita muy tierno, pero ella trataba de meter su lengua, por lo que le dejé, mientras mi lengua también se metÃa en su boquita. Luego llegamos a la habitación y la paré a un lado de la cama, y me quité mi bata y todo mi cuerpo bien conservado lo vio ella.
- Papi, eres el primer hombre que veo desnudo, hasta tu pene parece como asà fuera una lanza de lo parado que está.
- Ahora hija yo te quitaré tu ropita sexy.
- A poco te excita mucho mi uniforme papi.
- Como!!! No tienes idea.
Asà que le empecé a desabrochar su camisa y al hacerlo le acaricié sus tetitas tan ricas por encima de ese sostén que mostraban sus ya excitados pezones y finalmente le quité la camisa que cayó al suelo, luego le desabroché esa faldita y se lo fui bajando lentamente acariciando tu bello culito y vi sus pantis ya todas mojadas por la excitación, asà que le quité su sostén y sus pantis dejándole solo sus calcetas y sus zapatillas, luego asà parada le empecé a besar chupar esas tetas que tanto habÃa anhelado y que ahora eran mÃas. Le iba mordiendo sus paraditos pezones, a cada mordisco ella gemÃa más y más, ya que también le acariciaba su vagina con mi mano desocupada. Ya casi no pude contenerme y la acuesto en la cama le abrà sus piernas, y comencé a comerme su vagina, ese olor a hembra en celo me excitaba más y más asà que le dije:
- Hija ahora te lo meteré.
- Sà papi pero por fa que no me duela sÃ. Te quiero papi, qué bueno que serás el hombre que me quite mi virginidad.
Con tales palabras ya no me contuve y le abrà y acomodé sus piernas al lado mÃo y coloqué mi pene tieso en su rajita y fui introduciendo poco a poco. A cada entrada ella se quejaba un poco, asà iba introduciendo hasta que toqué con lo más hermoso en el mundo, con su himen.
- Hija mÃrame a los ojos cuando te desvirgue.
- SÃ papi
Asà que de una sola embestida se lo metà hasta el fondo, a lo que ella reaccionó con un grito entre dolor y placer, y de sus ojos salieron unas lagrimas, asà que para calmar la situación me quedé quieto entre su vagina y comencé a besarla en la boca y le acariciaba sus tetitas en espera de que estuviera lista para empezar a bombear.
- Ya papi, ya se me quitó el dolor, mételo y sácalo como lo hacen en las pelis porno.
- Ah sà que eres una zorrita hija asà que ya has visto pelÃculas porno.
- Sà papi, he visto las pelÃculas que tu tienesss... aaaahhh... ¡sà mássss!
No terminó de decir eso cuando empecé a bombear entrada y salida de manera rápida, a cada embestida sus tetas se movÃan con una maravilla.
- Sà papi dale más duro, másss... hazme lo que quieras aaahhh... mmmm... soy sólo tuyaaaa... papi.
- Vamos mi zorrita muévete lo haces bien, sà que estudiaste mucha teorÃa.
- Pero me gustaaaa... más la prácticaaaa.. y más tu papIIIIi...
Eso me decÃa cuando le llegó su orgasmo, fue tal su placer que dio un grito con esa sensación de llena de placer total, por mi parte ya me iba a venir asà que saqué mi pene y empecé a masturbarme y dejé caer toda mi leche sobre ese par de tetas más bellas y también cayó parte en su pelo rojo, por que ella se lo pinta de pelirrojo y me excita mucho. Y en su cara.
Ambos cansados pero satisfechos nos abrazamos y me dijo:
- ¡Gracias papi! Sabes de ahora en adelante como agradecimiento por haberme desvirgado de una manera esplendorosa, cada vez que quieras que hagamos el amor sólo pÃdemelo que siempre estaré dispuesta para ti, ¡soy tuya!.
A partir de ese momento mi hija Nancy y yo somos amantes.
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