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« en: Junio 09, 2006, 01:04:25 » |
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Durante una visita de fin de semana a casa de su tÃÂa Juana, Celia aprende algunas cosas relacionadas con el sexo duro que no se atrevÃÂa a hacer con su hermano. Ellas tienen un encuentro muy apasionado que las lleva a realizar algunos planes para el futuro
Hola, soy Celia la hermana de Juan quien ya les ha narrado varias historias con nuestra común protagonista Lassie. Yo no les voy a hablar de la perrita complaciente, yo quiero contarles lo que me sucedió con mi tÃa Juana en un fin de semana que pasé en su casa. Creo que Juan les habló de ese fin de semana pero yo le dije que me dejara la parte mÃa para contárselas, y aquà les va. Mi tÃa Juana es muy querida. Ella se quedó soltera porque según dicen no le gusta depender de nadie. Es menor que mamá, creo que entonces tenÃa unos 40 ańos muy bien cuidados. Todos los hombres le decÃan algo en la calle o tenÃan que mirarla con ojos de ganas porque además es bonita.
Ese fin de semana me fui con ella para acompańarla, ya antes lo habÃa hecho pero todo habÃa transcurrido normal, cierto es que desde hacÃa ya mucho tiempo no me quedaba en su casa pero todo para mà era igual que siempre, lo rutinario de una casa pero distinta a la mÃa. No podÃa imaginar lo que mi tÃa Juana me enseńarÃa, ni las horas que pasarÃamos juntas.
Ese dÃa hacÃa un calor insoportable y lo primero que hicimos al llegar fue tomar un refresco en la sala y mi tÃa me invitó a bańarnos para sacarnos el sudor, cosa que me pareció muy acertada. Me dijo que ella se bańarÃa primero pues asà mientras yo lo hacÃa comenzarÃa a ordenar la cocina y a ver qué comerÃamos esa noche. Asà fue, yo me quedé en la sala viendo un programa musical mientras esperaba mi turno. Ella tenÃa cable y me puse a canalear pero me llamó la atención que no habÃa muchos canales programados y decidà reprogramar la programación y ... Ą Oh, sorpresa! Como un relámpago pasó por mi vista un acto sexual. Esperé con ansias que llegara al 125, último canal de la programación y busqué afanosamente, allà estaba, era el 28, Canal Venus, pura pornografÃa. Lo reprogramé de manera que no saliera en el cambio de canales sino que hubiera que ponerlo con los números y lo volvÃa a poner, cuando escuché a mi tÃa llamándome:
- Celia, puedes venir un momento por favor
Me dirigà hacia el cuarto pero allà no estaba
- żDónde estás tÃa? - Aquà en el bańo
La puerta del bańo estaba abierta y desde afuera le dije
- Aquà estoy - Ven entra, es que no encuentro el cepillo de la espalda, żQuieres hacerme el favor de enjabonármela? - Claro tÃa, le respondÃ
Descorrà la puerta de vidrio y tomé el jabón comenzando a pasarlo por la espalda de mi tÃa. No podÃa dejar de admirar su cuerpo, era como el de una jovencita, no habÃa arrugas, celulitis, todo era firme, la cola, los muslos, la espalda, tenÃa una piel muy lisa, sin manchas, ni granos, realmente era delicioso acariciar aquella piel por donde mis manos untadas de jabón corrÃan suavemente. Creo que hasta cerré los ojos mientras acariciaba la espalda de Juana cuando escuché su voz:
- Lo haces muy bien Cel, creo que voy a tener que contratarte y prescindir de mi cepillo
Salà de mi estado de adormecimiento y le dije:
- Cierto tÃa, tan bien lo hago - Pues mira que sÃ, y volteándose de frente a mà me dijo, żPor qué ahora no me enjabonas por esta parte?
Sentà mi cara roja y caliente, mis manos se apartaron del cuerpo de mi tÃa quien suavemente las tomó y las depositó sobre sus senos diciéndome:
- No tienes de que avergonzarte, żEs que acaso no somos tÃa y sobrina?, żNo has visto a las personas que dan masajes?, pues esto es casi lo mismo. A ver, ven te enseńo.
Y poniendo sus manos sobre las mÃas que aún descansaban en sus pechos, comenzó a deslizarlas por ellos, bajando luego al estómago, volviendo arriba a los hombros. Yo no salÃa de mi asombro y la miré a los ojos, ella era ahora quien los tenÃa cerrados y yo aproveché para mirar su cuerpo. Era realmente espectacular. Sus senos eran firmes, grandes pero no caÃdos, con unos pezones inmensos, iguales a los de mi mamá, y de color rojo intenso, el estómago era plano y con un ombligo muy lindo debajo del cual observé un perfecto triangulo delgado de vellos producto de una depilación cuidadosa. Definitivamente, mi tÃa cuidaba mucho de su cuerpo.
De repente me dijo:
- żTe gusta lo que ves? Anda quÃtate la ropa y terminamos de bańarnos juntas, asà yo te devuelvo el favor de enjabonarme. Y ante mi estupor, me repitió, anda, no tengas pena que yo soy tu tÃa.
Me sequé las manos, me quité toda la ropa y me metà en la bańera con mi tÃa.
- Mójate bien, me dijo, ahora me toca a mÃ. Y mirándome con detenimiento agregó, tienes un cuerpo muy bonito Celia, y tocándome la piel dijo, y una piel muy suave, te pareces mucho a nosotras, o sea a tu mamá, tu tÃa Sara y yo, pero ... żSabes qué? Hay algo que nosotras tres tenemos en común y que parece que es de familia, o mejor dicho, de las mujeres de la familia, porque tu abuela también lo tiene, eh, ..., es ...
Y dejó la frase en suspenso por lo que me intrigó y me llevó a preguntar:
- żQué cosa tÃa?
Ni corta ni perezosa la tÃa subió una pierna al borde de la bańera y con las manos se abrió la concha diciéndome:
- Esto, mira, ves cómo son de grandes estos labios, mira como cuelgan, żSerá que también tú los tienes asÃ? Para que seas una de nosotras debes tenerlos asà de grandes o si no quedas por fuera, dijo y se rió.
Aquellos labios eran enormes, colgaban por fuera de la concha, yo los miraba una y otra vez, hasta que mi tÃa dijo:
- A ver, muestra los tuyos
A lo que automáticamente respondà haciendo lo mismo que ella y enseńándole
- Uy, no lo puedes negar, grandes también, a ver, y sin darme tiempo a nada alargó una mano y los tomó con sus dedos.
Yo no me movà de donde estaba, la dejé hacer y comencé a sentir calentura, ella pasó de los labios al clÃtoris y lo masajeó hasta que se puso duro.
- Umm, y también éste no, éste también es grande, yo también lo tengo grande, toca aquà - Y tomando una mano la puso sobre su clÃtoris que ya habÃa comenzado a crecer, era realmente descomunal, ambas nos estábamos tocando y tomando calor. Cuando mi tÃa percibió que yo estaba suficientemente caliente me dijo:
- żTe gusta? żNunca lo has hecho? żNo te masturbas? - SÃ, de vez en cuando, le dije tÃmidamente - Bueno, si quieres te enseńo, pero ahora terminemos con el bańo, żTe parece? - żTÃa tú crees que esté bien hacer esto?, le pregunté, a lo cual me respondió con otra pregunta - żY por qué crees que esté mal? - No sé es que no me parece que entre la familia, yo sabÃa que mentÃa porque lo hacÃa con mi hermano, pero ella no sabÃa, y tampoco me parece que entre dos mujeres. - Mira Celia, creo que tienes mucho que aprender, si tú quieres yo te puedo enseńar, ya te dije, pero no te sientas mal por esto, es muy normal.
A mà realmente me quemaban los deseos de que mi tÃa me siguiera tocando y de que me enseńara, pero no sabÃa qué decir, pero me decidà y dije:
- Bueno tÃa, si tú lo dices, te creo claro, yo sà quiero aprender y quién mejor que tú para enseńarme. - De acuerdo, entonces salgamos, vayamos a arreglar cocina y preparar comida y por la noche comenzamos nuestras clases. Sólo dime una cosa antes, o mejor dos, żTe gustó?, y ... żTe dejarás enseńar todo de mÃ? - Sà tÃa me gustó, me gustó mucho, no hubiera querido que pararas, y por supuesto, ya te dije que me dejaré enseńar de ti.
o no veÃa llegar la hora en que comenzaran mis clases. Comimos y el escenario quedó listo. Mi tÃa me dijo:
- Bueno Celia, ahora que ya terminamos nos ponemos cómoda para la casa, aquà no hay nadie asà que podemos andar como nos plazca żNo te parece?
Y acto seguido se despojó de la camiseta y la pantaloneta que llevaba quedando sus senos al aire y una minúscula tanga que llevaba por interior. Yo hice lo mismo. Acto seguido mi tÃa se dirigió al televisor y puso en el VHS un cassette que de algún lado sacó, se trajo los controles y vino a sentarse a mi lado en el sofá. Los primeros destellos de la pelÃcula se comenzaron a ver en la pantalla y al mismo tiempo mi tÃa me dijo:
- Ahora verás mi reina que tus dudas quedarán despejadas, que nada de lo que podamos hacer es malo y que las relaciones entre dos mujeres es posible y además encantadora, ya verás como en la pelÃcula se ven no dos, sino varias mujeres haciendo el amor.
Yo estaba todavÃa temerosa, pero mi curiosidad era mayor y no despegaba mis ojos del televisor y me daba cuenta que mi tÃa no despegaba los de ella de mÃ. El tÃtulo de la pelÃcula apareció "Disciplinando a Sally 7" y las escenas de sexo entre sólo mujeres se fueron sucediendo una detrás de la otra hasta que empezó el desarrollo de la trama. Yo no podÃa creer lo que estaba viendo era realmente muy sensual, aquellas mujeres se estaban amando, se estaban entregando completamente en cada beso, en cada caricia, mi concha en poco tiempo estaba empapada y me puse intranquila lo cual no pasó inadvertido para mi tÃa. Me acomodé en el sofá recogiendo mi pierna derecha y sentándome, o más bien colocando mi concha sobre el talón del pié comenzando a frotarla contra él. Mi tÃa no dejaba de mirarme y me dijo:
- żTe gusta? - Sà tÃa, le contesté con voz entrecortada, estaba por correrme y yo sabÃa que no podÃa hacerlo sin que ella se diera cuenta, pero me dejé llevar y me corrà de manera casi escandalosa.
No más terminé mi tÃa me besó en la boca y sentà como su lengua se introducÃa en ella buscando la mÃa, me dejé llevar y también la besé con mucho deseo. Cuando terminé completamente, me dio mucha pena, pero entonces mi tÃa tomó el control de la situación diciéndome:
- No sientas pena mi nińa, lo has hecho muy bien, vamos ahora me toca a mà y para ello nos quitaremos estos interiores que nos molestan.
Acto seguido tomó los mÃos por el caucho y comenzó a deslizarlos hacia abajo, yo la ayudé levantando mis caderas y dejando que estos corrieran hacÃa abajo hasta salir por mis pies. Ella los tomó y restregando la parte donde se apoya la concha contra su nariz.
- Muy mojado, me dijo, y huele delicioso. żHas mamado alguna vez reina? - Bueno sà tÃa, pero nunca a una mujer - Bueno, entonces será tu primera vez, se acomodó en el sofá se sacó su tanga y abrió desmesuradamente las piernas invitándome a poner entre ellas mi cabeza. - - Asà lo hice y ya sin mas miramientos tomé aquellos labios entre los de mi boca tirando de ellos, mi tÃa se estremeció y me dijo:
- Chúpame el clÃtoris mi nińa, chúpalo duro con tu lengüita rica
Comencé a darle a mi tÃa en el clÃtoris y ella a menear la cadera, tenÃa que estar abriendo sus labios con mis dedos para que me dejaran respirar y poder llegar mejor a su perla que ya se habÃa puesto grande y dura. Mi tÃa apretaba duro contra mi lengua y se frotaba, yo comencé a frotar mi concha contra el borde del sofá y cuando creÃa que mi tÃa se iba a venir, me dijo:
- Para, para un momento y ven que te voy a enseńar cómo gozar de verdad, sube aquà al sofá de frente a mÃ, abre las piernas, asÃ, ahora crúzalas en tijeras con las mÃas, asÃ, eso, concha contra concha, ahora muévete, asÃ, fuerte, frótate bien contra mÃ, asà mamita, asà de rico, mi ángel, dale la lechita a tu tÃa, que te va a enseńar a gozar.
Nuestras conchas se encontraban pegadas y frotándose una contra otra, los lÃquidos de mi corrida anterior se mezclaban con los de mi tÃa y habÃan puesto brillosas nuestras conchas y el lado interno de los muslos, ella se incorporó y se acostó sobre mà colocando su muslo entre mis piernas y haciendo lo mismo con el mÃo. Continuamos frotándonos las conchas pero ahora contra los muslos, nuestros pezones se rozaban y las lenguas se entrecruzaban unas veces en mi boca y otras en la de ella, con mi hermano yo nunca habÃa sentido nada como aquello, me sentÃa en el aire, me estaba dejando llevar, comenzamos a sudar y el ambiente se llenó de olor a sexo, me sentÃa como embriagada, mi tÃa no paraba de frotarse contra mi muslo, la intensidad fue aumentando y la presión también, comencé a sentir el temblor del cuerpo de mi tÃa y casi de inmediato el mÃo, nos estábamos corriendo, mis jugos comenzaron a salir abundantemente y a chorrear el muslo de mi tÃa a la vez que los de ella hacÃan lo propio en el mÃo, ella no paraba de frotarse y decir:
- Rico, muy rico mi nińa, hacÃa mucho tiempo no me corrÃa asÃ, no pares, muévete, asà mueve tu cintura mi reina, dame toda la lechita que tienes y toma toda la mÃa.
Yo sentÃa como los lÃquidos de mi tÃa me corrÃan pegajosos por el muslo, escucharla decir todas aquellas cosas y ese lÃquido caliente me excitaba más aún y sentà como apenas sin haber concluido el primero, un segundo orgasmo, esta vez más intenso, comenzó a nublar mis sentidos, me abracé fuertemente a mi tÃa y me incrusté su muslo en mi concha
-TÃa por Dios, qué me estás haciendo, qué es esto que siento tÃa, tan rico, dame más, más, no pares por favor, sácame toda la leche tÃa, toda es tuya. - Terminamos sudadas y agotadas, nos tendimos una al lado de la otra y tomamos aire, la pelÃcula continuaba en el televisor pero ya ni me ocupaba de ella, la experiencia que habÃa acabado de tener era mejor que cualquier otra cosa. Una vez nos repusimos, mi tÃa me dijo:
- żTe gustó mi nińa, ya no sientes vergüenza, ya sabes que también entre nosotras se encuentra el goce? - Sà tÃa, gracias por esto tan rico e inolvidable, y le di un beso en la boca que me salió de lo más profundo - żHabÃas practicado algún tipo de sexo antes?,me preguntó - SÃ, con Felipe, el novio que tenÃa, żRecuerdas?, pero de verdad que nada como esto - żTe acostabas con él? - No tÃa, sólo nos masturbábamos y cuando habÃa más tiempo nos mamábamos, pero aún soy seńorita - żDe veras? No lo imaginaba żTe gustarÃa tener relaciones con un hombre? - Creo que sà pero me da miedo - żPero por qué, si eso es lo más fácil del mundo?, y más con esa concha que te gastas, por ahà puede entrar cualquier cosa sin que te duela mucho, żY no has intentado por el culito? - SÃ, pero me duele tÃa - Oh, es que seguramente no han sabido hacértelo, yo te enseńaré, ya verás
Se incorporó y se fue a la habitación de donde vino con un consolador de silicona de tamańo nada despreciable, aquello me asustó y ella se dio cuenta por lo que me dijo:
- No te asustes, es para mÃ, ya verás lo fácil que es metérselo en el culo - No lo puedo creer tÃa, todo eso - Ven levántate, me dijo
Me levanté y de pié una frente a otra comenzamos a abrazarnos y besarnos como si fuéramos dos enamorados
- Hazte la idea que estás con tu novio mi nińa, asà bésame y tócame
Mi tÃa querÃa que nos calentáramos nuevamente, y asà fue, nuestras conchas comenzaron a humedecerse, deslizamos nuestras manos hacÃa la entrepierna de la otra y de pronto sentà un dedo acariciando mi culo, me dejé hacer
- AcarÃciame tu también el culo y cuando te diga méteme el dedo, asÃ, mételo ahora, ven acuéstate aquÃ
Me acostó nuevamente y me abrió bien las piernas
- Te voy a untar algo en tu culito para que no te duela nada, ya verás, pero antes déjame olerlo un poquito, es que me fascina ese olor - Umm, dije yo, igual que a Juan żQué tal? - żCómo asà que igual a Juan, como sabes que a Juan le gusta oler el culo?
Me di cuenta que la lengua se me habÃa aflojado mucho pero pensé bueno y qué tal si le cuento a mi tÃa, Juan es mi hermano y quién mejor que él para que me estrene después que ella me enseńe bien para que no me duela. Y le dije sin ninguna vergüenza:
- Sà tÃa, a él le fascina ese olor igual que a ti, yo lo sé porque nosotros hacemos algunas cosas de estas a escondidas, żSerá que es malo? - No que va hijita, malo es no hacerlo, me dijo, pero ..., cuéntame mientras yo sigo aquÃ, eso me calienta más.
Yo comencé a relatarle los encuentros entre Juan y yo mientras mi tÃa me olÃa y chupaba el culo, a veces se pegaba a él y yo creÃa que me iba a sacar los intestinos por allà pero era una sensación muy rica. De repente sentà que me llenó de algo y que otra cosa comenzó a entrar en mÃ, paré de contar y me quise incorporar, pero ya era tarde, un dedo estaba totalmente dentro de mi culo
- Tranquila mamacita, tranquila, ya pasó żTe dolió?, ves que no, sólo fue el susto y la impresión, pero sigue contando que todo eso es muy interesante żJuan tiene una verga grande?
- Y realmente habÃa sido asÃ, solo el susto y la impresión porque no me dolió nada
- Sà tÃa, creo que es grande, al menos es más grande que la de Felipe mi ex y que la de mi papá - Ahh, pilla, żEs que también has visto a tu papá? - Sà también, la curiosidad, żTú sabes?, żQué me untaste? - Mira esto, se llama KY y es un lubricante fantástico, te lo pones y puedes hacerte coger por un caballo y no lo sientes, y se rió.
Sacó su dedo y se puso en cuatro patas sobre el sofá, embadurnó bien el consolador de aquella grasa y se puso también en el culo, me entregó el aparato engrasado y me dijo:
- Bueno Celia, ahora tu me metes esto despacio en el culo żSi?
Mi tÃa Juana subió las nalgas todo lo que pudo y se las separó dejándome ver claramente un culo grande y marrón y por debajo los labios colgantes de su concha. El culo le latÃa acompasadamente, se abrÃa y se cerraba y de vez en cuando ella pujaba y los bordes rosados se proyectaban hacÃa afuera como para pedir que comenzara, yo comencé a introducir aquello que se iba con una facilidad enorme, cuando llevaba unas pulgadas dentro ella llevó una mano hacÃa atrás y tomó una de las mÃas y comenzó a planificar la entrada del resto que era bastante. Luego que todo estuvo dentro me dijo:
- Ahora mi nińa comienza a sacarlo y meterlo primero despacio y después más deprisa
Me recordé de una parte de la pelÃcula que ella me habÃa puesto y empecé él entra y saca, sin darme cuenta yo misma me metà un dedo en el culo y luego dos y los metÃa y sacaba al mismo ritmo con que le daba a mi tÃa, era increÃble cómo ella se tragaba todo aquello y cómo tenÃa el culo de dilatado, al ritmo del mete y saca los labios de su concha parecÃan péndulos y yo cada vez me calentaba más y más, mi culo comenzó a pedir que le metiera más y sin pensarlo dos veces saqué aquel aparato del culo de mi tÃa y junto con él salió también algo de mierda lÃquida que chorreó y fue a parar al sofá. Mi tÃa se incorporó y le dije:
- Métemelo tÃa, no puedo más, métemelo todo
Ella se sonrió picaramente y me dijo:
- żTodo? - SÃ, todo - No me podÃa estar tranquila, querÃa que aquello acabara de entrar, mi tÃa comenzó a meterlo despacio, pero yo le decÃa que más, y cuando ya tenÃa una parte adentro, de un tirón recosté todo mi cuerpo hacÃa detrás y me lo acabé de meter. Sentà como si algo adentro se me hubiera aflojado, dolor, ardor, me quemaba, era como si me estuviera poniendo una brasa de candela en el culo, sentÃa mi estómago ocupado, pero no hice por sacarlo, allà lo dejé, ese era su lugar, me estuve tranquila por un rato y mi tÃa no habló hasta después de algunos segundos
- Te va pasando, tienes mucho valor żSabes?, quédate asà tranquila, no te muevas ahora, sentÃas ardor y dolor, verás estrellas pero eso pasa rápido y podrás gozar después żTe lo saco un tantito? - Sà tÃa un poquito, es que duele y quema mucho
Mi tÃa me sacó un poco pero al salir sentà una sensación muy agradable en los bordes de mi culo y le dije:
- TÃa vuélvelo a meter y sácalo de nuevo, es rico
Asà lo hizo una y otra vez, una y otra vez hasta que ya me estaba cogiendo por el culo y yo apenas sentÃa dolor, me empecé a frotar el clÃtoris que ya estaba duro y en pocos minutos estaba corriéndome salvajemente, nunca antes habÃa sentido aquello, si la corrida con mi tÃa habÃa sido espectacular, esta no tiene descripción
- TÃa me corro, dije, me estoy corriendo por el culo tÃa, qué rico, no puedo más, creo que me voy a desmayar - Y era cierto, las cosas me daban vueltas, estaba viendo puntos de colores, no tenÃa fuerzas, me dejé caer y continúe frotando mi clÃtoris contra el sofá mientras mi tÃa no paraba de meterme y sacarme del culo aquella verga de silicona. Sentà salir chorros de fluidos de mi concha
- Dale duro tÃa, dale duro a ese culito malcriado para que aprenda, por Dios, żQué es esto?, żQué me haces? Dame más, más
Y sin dejar de darme mi tÃa se montó sobre mi cola y se frotaba la concha contra ella, en pocos instantes también sus lÃquidos comenzaron a salir y a correr por mis nalgas
Las dos quedamos agotadas, ella tendida sobre mis espaldas y sin sacar la silicona de mi culo y yo como en un letargo. Cuando se incorporó me dijo:
- Sube un poco la cola para sacarte la verga, te va a doler un poquito ahora pero pasará
Eso fue cierto, me dolió, de mi culo salió una mezcla de mierda y sangre que dejó sellada la pérdida de su virginidad, me ardÃa, pero estaba feliz y extenuada. Mi tÃa Juana me consintió, me dijo que habÃa sido muy valiente, que me habÃa portado muy bien, me acariciaba mi adolorido culito, lo besaba, le pasaba la lengua sin importarle que estuviera sucio, lo olÃa, lo consistió tanto que casi me estaba calentando otra vez pero preferà dejarlo asà y no le puse mucho cuidado a sus caricias. Ella fue a la habitación y vino con un tarro de crema y unas toallitas, me limpió con la húmeda y me secó, luego puso una cantidad generosa de crema en mi culito y me dijo:
- Ya está, ahoritica verás que te pasa, ahora sigamos conversando pero mejor en la cama, żSi?, porque żDormirás conmigo no?, o ... żSerá que te vas a tu cuarto solita? Y se sonrió - Claro tÃa, dormiré contigo y me abrazaré a ti toda la noche, gracias por todo esto tan rico - No te preocupes, mucho más vamos a gozar, yo también gocé mucho, no sabÃa que tenÃa una sobrina, tan pero tan buena para culiar.
Asà conversando nos fuimos a la habitación, yo me costé, mi tÃa fue al bańo y se lavó, continuábamos desnudas, cuando ella regresó y se acostó nos besamos muy tiernamente en la boca y ella me dijo:
- Bueno Cel
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