admin
Administrator
Hero Member
    
Mensajes: 1180
|
 |
« en: Junio 09, 2006, 09:46:39 » |
|
Exhibicionismo, gay. Un joven se exhibe ante él poniéndolo tan cachondo que decide acompañarle y seguirle el juego hasta el final.
Me encontraba en la estación del metro cuando observé a un joven que se paseaba ante mà con las manos en el bolsillo de su abrigo, abrigo que, disimuladamente, se abrÃa al pasar ante mÃ, y me dejaba ver su entrepierna y su muslo. Bajo del abrigo llevaba un pantalón súper-ceñido donde se marcaba una polla que prometÃa mucho, por el movimiento de sus manos cuando se daba la vuelta y se cerraba el abrigo, creo que se la acariciaba, para que se le pusiese cada vez más grande, pues a cada vuelta que daba el bulto era mayor. Estuvo en esta actitud como unos dos o tres minutos, los que tardo en llegar el metro. Este venÃa a tope, por lo que me dirigà al fondo del vagón y me coloqué agarrado al pasamanos, dejando entre la pared del fondo y yo un pequeño hueco, hueco que, según habÃa supuesto, vino a ocupar el chico del abrigo. Según fue cogiendo velocidad el metro en busca de otra estación, noté como una mano me acariciaba suavemente las nalgas, primero eran caricias sobre las mismas, luego comenzó a oprimir con sus dedos donde justamente se encuentra el ojete, yo seguÃa sin moverme y dejándole hacer, su muslo se acerco al mÃo y pude notar el calor de su polla a través del pantalón. Llegamos a una estación y el chico no se movió se quedó quieto tras de mà frotando suavemente su muslo con el mÃo y haciéndome sentir su polla, como estábamos en el fondo del vagón y en la esquina, no habÃa forma que nadie se diese cuenta de que me estaba frotando el muslo contra el mÃo, nada más ponerse en marcha el metro su mano volvió a las caricias a mis nalgas, mientras presionaba su muslo con más vigor contra el mÃo, podÃa sentir el calor y el tamaño de esa polla como me calentaba el muslo y a su vez mi polla se estaba poniendo a cien. Llegando a la siguiente estación me susurro al oÃdo: esta es mi estación, ¿Se baja, señor? Yo no me pude resistir, aunque no era la estación a la que me dirigÃa, estaba tan caliente que sólo deseaba seguir con el jueguecito del joven. Salà del vagón y el chico detrás de mÃ, al subir las escaleras de la estación me pregunto si me habÃa gustado lo que me habÃa estado haciendo en el metro, le conteste afirmativamente, vivo cerca me dijo, te apetece tomar una copa en mi apartamento. Acepte al invitación y nos dirigimos a su apartamento. Entramos en un edificio bastante lujoso y con varios ascensores, las primeras plantas eran de oficinas, el resto apartamentos de lujo, por lo que pude observar. Era bastante acorde el sitio con la vestimenta del joven. Llegamos al piso 10 y entramos en un apartamento muy bien amueblado, lujoso y bastante grande. ¿Qué te apetece tomar? ¿Güisqui, vodka, un cubata? Me pregunto mientras se quitaba el abrigo. -Un cubata, por favor. -En un momento, ponte cómodo, deja el abrigo en el perchero. -Le seguà y me llevó a un amplio salón. Mientras servÃa las copas puso en funcionamiento la televisión. ¿Te apetece ver un video? Me acercó la copa y se sentó a mi lado, el video era porno y al momento comenzaron a pasar ante mi un montón de tÃos con unos rabos enormes, los habÃa de todas las razas, unas hermosas pollas y no menos hermosos modelos. Mientras se acariciaba la polla por sobre del pantalón me preguntó si me gustaban. -Si, es una de las cosas que me gustan, los chicos y sus pollas. ¿Crees que te gustará la mÃa? Me dijo mientras con la mano se la cogÃa por sobre del pantalón. -Se ve muy prometedora. Tras tomar un largo trago del vaso, se puso en pie y comenzó a desnudarse, primero la camisa, luego me dio la espalda y comenzó a quitarse el pantalón, llevaba un pequeño tanga que se le metÃa entre las nalgas, tenÃa un muy buen culo, un culo de gimnasio. Al terminar de quitarse el pantalón se dio la vuelta y quedo ante mà con un pequeño tanga, el cual no podÃa contener el gran pollón que se salÃa por la parte alta, la cabeza del tremendo pollón le pasaba del ombligo. Se acercó y cogiéndome la mano me la llevo a que le acariciara los huevos y la polla me arrodillé ante él y comencé a acariciarle aquél tremendo aparato, mientras le pasaba la lengua por la cabeza, le acariciaba los huevos, las nalgas. Le daba mordiscos por sobre del tanga desde la base a la cabeza. Mientras el chico me acariciaba el pelo, la cara. - Quiero que me la chupes toda. Métetela en la boca, me dijo bajándose el tanga. Abrà la boca y pude saborear aquel enorme trozo de carne, ahora estaba en toda su extensión y no debÃa medir menos de 23 o 25 cm. un trozo de polla enorme, muy dura y bastante caliente. Se la estuve chupando un buen rato mientras como podÃa me iba desnudando. Tras quitarme la camisa me puse en pie, para quitarme el pantalón momento que aprovecho el chico para bajarse ante mà y ayudarme a desnudar, nada más sacar mi pantalón se amorró a mi polla y comenzó a chupármela, se la tragaba toda, me apretaba los huevos, las nalgas, comenzó un mete y saca con la boca que a punto estuvo de hacerme correr, le tuve que pedir que parase, pues me estaba poniendo a punto de correrme, se la saco de la boca y comenzó a chuparme los huevos, se los metÃa en la boca, los apretaba, volvÃa a la polla, me lengüeteaba el capullo. Se levantó besándome por todo el cuerpo, desde el ombligo, las tetillas, mientras frotaba su cuerpo con el mÃo, la verdad es que sabÃa lo que hacÃa, me acariciaba por todos lados, al tiempo que me besaba y frotaba su cuerpo con el mÃo. -Vamos a ducharnos dijo, mientras me arrastraba tras él. Me llevo a un baño con una bañera enorme, abrió el agua de la ducha y nos metimos bajo el chorro, mientras seguÃamos besándonos y acariciándonos mutuamente. Cogió bote de jabón y comenzó a echar por sobre de nuestros cuerpos, lo que hacÃa que con las caricias y las frotaciones enseguida estuviésemos cubiertos de espuma. Sus manos se dedicaron a mis nalgas, me las acariciaba, frotaba, apretaba, mientras sus dedos buscaban el ojete, al momento y con la ayuda del jabón me fue metiendo los dedos, primero uno, luego dos, hasta tres dedos me metió, buscando dilatar el ojete y prepararlo para sentir su enorme polla. Polla que yo no dejaba de acariciar ni un momento, aquel tremendo rabo me tenÃa fascinado, no podÃa apartar las manos de él, estaba deseando tenerle dentro, cuando me tuvo el culo bien dilatado y bien abierto, me dio la vuelta y poniéndose tras de mÃ, me apretó en el cuello para que me agachase sobre el borde de la bañera, quedando en posición de cuatro patas con el culo abierto y a disposición de aquel enorme trozo de polla. Se puso un condón, cogió un bote de vaselina lubricante que habÃa en un lado de la bañera y tras untarse un poco sobre el condón, me puso también en el ojete para facilitar la penetración. Sentà la cabeza de su polla en mi ojete y abrà el culo todo lo que pude, comenzó a empujar y consiguió meter el capullo, noté un poco de dolor, pues me estaba abriendo bastante. - Relájate, que te va a gustar. - Si ya me gusta. Luego comenzó a empujar lentamente, con un mete y saca muy suave, lo cual ayudaba a que me dilatase mejor y a no sentir dolor, pues me estaba abriendo en canal. SentÃa como aquel trozo de carne dura y caliente se abrÃa paso en mi interior, parecÃa que me partÃa en dos, cuando la tuvo casi toda dentro la saco y tras ponerle otro poco de vaselina, volvió a meterla, primero suavemente, para que el lubricante se extendiera por todo mi interior, cuando sentà como su pubis se pegaba a mis nalgas, di un suspiro, pues, ya pensaba que no iba a terminar de entrar, lo sentÃa tan dentro que pensaba que aquello no tenÃa fin. Tras meterla toda comenzó a moverse, paso una mano bajo mi vientre y me apretaba contra su polla, asà conseguÃa que cuando me llegaba a tope la sintiese con más intensidad, me estuvo bombeando un rato, a la vez que yo también culeaba buscando mayor placer y sentir cada vez con más intensidad su polla dentro de mÃ. Llego el momento de correrse y comenzó a gemir cada vez más fuerte, sus movimientos eran más rápidos y más fuertes cada vez y notaba como me presionaba con más fuerza, no tardé mucho en sentir como se vaciaba en mi interior, podÃa sentir sus espasmos y como se derramaba en mi interior, a cada empujón un chorro de leche, mientras yo empujaba hacÃa detrás, pues la querÃa sentir bien adentro, querÃa que me llenase por completo, se corrió de forma brutal, tanto por sus movimientos, como por los mÃos que no querÃa dejar escapar nada, querÃa sentirle a cada chorro de leche, más y más dentro de mi, tras terminar de correrse me cogió con sus manos por el pecho y me levantó contra él sin sacar la polla de mi culo comenzó a besarme el cuello mientras me acariciaba la polla, podÃa sentir la dureza de su polla dentro de mÃ, no se le aflojaba, me estuvo bombeando un poco más, mientras me acariciaba la polla, lenta, muy lentamente, para evitar que me corriese, pues, querÃa que lo hiciese dentro de su culo. - ¿Te ha gustado? - si, me has follado divinamente, he disfrutado mucho. - Ahora me follarás tú a mÃ, quiero sentir tu polla tan dentro de mà como tu has sentido la mÃa?. Abrió el agua de la ducha nuevamente y tras ducharnos me llevo a una habitación que tenÃa en una cama enorme, pasándome un condón y el bote de vaselina, se puso de rodillas en el borde de la cama dejando su culo a mi disposición, me puse el condón, lo unté con vaselina y tras ponerle una poco en el ojete comencé la penetración. Mientras él se abrÃa las nalgas yo empujaba para meter mi polla en su culo, tras pasar la cabeza el resto fue más fácil, ayudado con el lubricante entraba y salÃa de su interior, mientras él movÃa el culo y se apretaba contra mÃ, la querÃa sentir, me pedÃa que le diese fuerte, querÃa sentirse penetrado con fuerza, sentir como le partÃa el culo. Estaba tan caliente que no pude aguantar mucho, al momento comencé a darle con toda la fuerza que podÃa, pues, sentÃa que me iba a correr sin remedio. - Dame fuerte, dame tu leche, córrete dentro de mÃ, lléname todo. Eran sus palabras, mientras me habÃa cogidos los huevos y la base de la polla y me los acariciaba, para acentuar mi corrida. Comencé a darle chorros de leche, uno, dos, tres, cuatro, ....., fue una corrida deliciosa, inmensa dirÃa yo, me estuve corriendo no sé cuanto tiempo, hasta que al final el se tendió sobre de la cama y yo me quedé sobre de él con mi polla en su interior. -Que follada, hacÃa tiempo que no lo pasaba tan bien. -Lo mismo siento yo. Pocas veces habÃa disfrutado tanto. Nos duchamos de nuevo y, tras tomar otro cubata, terminamos en la cama haciendo un 69, nos chupamos la polla, los huevos, el culo, rodábamos en la cama, uno sobre del otro, acariciábamos, besábamos, mordÃamos todo lo que se ponÃa a nuestro alcance. Al final decidà que tenÃa que sentir de nuevo ese trozo de polla ardiente dentro de mà y se lo dije. Se puso sobre mÃ, levantó mis piernas sobre de sus brazos y tras ponerse un condón y darme un poco de vaselina comenzó a penetrarme. Pude sentir como me abrÃa, como iba penetrando en mi interior, despacio, pero con mucha firmeza, penetraba dentro de mÃ, sentÃa como sé aquél tremendo ariete me abrÃa, me partÃa en dos, cada vez más adentro y cada vez más fuerte, cuando la tuvo toda dentro me pidió que me moviese al compás que él marcaba, que empujase, para recibirla más y mejor, yo seguÃa sus indicaciones mientras disfrutaba a más no poder. Sentir como me penetraba, como su enorme polla entraba y salÃa de mi interior, algo que me producÃa una sensación de gusto tremenda. Me estuvo follando un buen rato, mientras me pajeaba, cuando comenzó a acelerar los movimientos de su mano, sentà que estaba a punto de correrse y mientras me llenaba el interior de leche yo le pringaba las manos, el pecho y creo que algún que otro chorro le llego a su cara, pues, sin aguantar más me fui en una corrida bestial. Tras la corrida se tendió sobre de mà y estuvimos un rato disfrutando la corrida, en dentro de mi y yo, aún con el palo tieso presionando su vientre. Tras la tercera ducha, tomé la última copa y me marché de aquél apartamento donde tanto habÃa disfrutado, quedamos en vernos en otra ocasión. Me dejó su teléfono para que le llamase, seguro que lo haré, pero por ahora, no sé cuando.
|