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« en: Junio 09, 2006, 09:57:06 » |
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No te invite para mariconadas, solo para que me tomes por el culo
Antes de comenzar este relato debo aclarar el tÃtulo, porque muchos lectores ni tendrán idea de que es un guarda y menos a que se refiere el número 125. Digo esto porque si este relato fuese leÃdo solamente por uruguayos no habrÃa necesidad de esta aclaración. En Argentina a los ómnibus de transporte urbano se les dice colectivos y en México camión, cosa que no entiendo, porque en el RÃo de la Plata un camión es un transporte de carga y no de pasajeros?. El guarda: en Argentina no existe porque los colectivos tienen un conductor-cobrador que es el único que se ocupa de las dos cosas o sea conducir y cobrar el boleto o ticket a los pasajeros. En Uruguay la mayorÃa de los ómnibus de transporte de pasajeros tienen dos empleados el conductor y el guarda (que es el cobrador). En cuanto al 125 me refiero a una lÃnea de transporte muy conocida y popular en Montevideo. Esta lÃnea tiene su salida en la Aduana (el Puerto de Montevideo), pasa por el Centro de la ciudad, sigue hacia el norte, pasa por el Prado, la Teja teniendo como destino final el Cerro de Montevideo. Aclaradas las dos dudas o incógnitas que puedan tener los lectores pasaré a relatarles lo que me sucedió con un guarda de esa lÃnea. Cuando recién empecé a dar clases en el liceo nocturno, todas las noches tomaba el ómnibus para regresar a mi casa en la misma parada y casi a la misma hora, el horario dependÃa de los dÃas, porque en algunos de esos dÃas tenÃa clases hasta más tarde y tomaba otro ómnibus. En el año en que tomé ese ómnibus el guarda era un señor delgado, no muy alto de cabello negro y con un gran bigote muy ancho. Ese señor me daba el boleto y me miraba, alguna vez hablamos algo del cambio que me daba o de cosas sin importancia como del tiempo, de la lluvia, etc. Me miraba mucho, pero yo no me dedicaba a mirarlo porque llevaba mi trabajo a casa y lo ojeaba en esos veinte minutos aproximados que duraba el viaje hasta mi casa. Ya habÃa comenzado el segundo año de clases en ese liceo cuando subà al ómnibus pagué el boleto con un billete y el guarda tuvo que darme el vuelto, pero para sorpresa mÃa entre los billetes y monedas que me dio como vuelto, venÃa un pequeño papel que más o menos decÃa: "Me llamo Silvio, llámame al xxxxxxxx, termino el turno a la medianoche". Muy intrigado quedé al leer ese papel. Y de reojo me puse a mirar para el asiento del guarda, vi que este me hacia unos movimientos raros con sus ojos. Cuando llegó el momento de bajarme, fui hacia el frente del ómnibus y le dije: -Me bajo en la próxima. Soy Omar. El guarda apretó el botón para indicarle al chofer que tenÃa que detenerse en la siguiente parada, luego se dirigió a mà y simplemente me dijo: -Llámame. Cuando llegué a mi casa, me puse a mirar el papel y a pensar "este guarda querrá joda". Cené tranquilamente y alrededor de la 0:30 llamé a ese número, esperando que el tal Silvio ya hubiese llegado a su casa. Atendió casi de inmediato, me di a conocer y me contestó que recién habÃa llegado, no podÃa hablar mucho, pero me dijo que el domingo próximo a las 16 horas me esperaba en la parada de Agraciada y Bulevar donde hay una iglesia. Pasé el sábado pensando, con esa charla apurada y enigmática no me cabrÃan dudas el tipo era casado y querrÃa alguna clase de diversión extra-matrimonial. Total no tenÃa nada que perder y podÃa divertirme un rato y de paso por qué no conocer una nueva verga y alguna que otra nueva experiencia... El domingo a la hora convenida estaba en el lugar indicado para nuestro encuentro. Pasó más de media hora y ni rastros del guarda. Ya me estaba resignando a que solamente fue una tomadura de pelo de su parte cuando se detuvo un taxi frente a mà y lo vi. Pagó el viaje y se bajó. -Perdóname Omar, se me hizo tarde, fui a acompañar a mi mujer a tomar el ómnibus para Trinidad, ella es de allá y se fue a visitar a la madre... -No te preocupes, ya me estaba por ir... -Ven, yo vivo a dos cuadras de acá, ven a mi casa a tomar unas cervezas... Lo seguà en silencio, mientras él me iba contando que su suegra estaba enferma y su mujer por unos dÃas se habÃa ido a cuidarla... Llegamos a una casona antigua, pero bien pintada de esas que se encuentran por esa zona, abrió el portón del jardÃn y me invitó a pasar. -Sabes Omar, te estoy deseando desde que empezaste a subir al ómnibus pero nunca me animé a hablarte por temor a tu rechazo o a un escándalo en el lugar de mi trabajo. Esta vez me animé porque mi mujer se fue para afuera a cuidar a su madre que se enfermó... Mientras hablaba trajo una botella de anÃs y no sirvió los tÃpicos vasos pequeños de licor, sirvió dos vasos comunes y los llenó hasta la mitad. Me dio uno y brindando me dijo: -Por que gocemos bastante con nuestra primera follada!!! Choqué mi vaso con el suyo y seguà escuchando lo que rápidamente empezó a decirme. -Mira Omar, no soy marica, soy casado hace bastante tiempo y tengo hijos pero me gusta que de vez en cuando me hagan gritar con una buena polla metida en el culo. Todo comenzó allá en mi tierra... cuando era joven, con los chavales del pueblo nos pasábamos meta puñeta hasta que a uno de ellos se le ocurrió atarme y me la mandó por el culo. Me dolió mucho, lloré como loco y cuando me desató le di una tunda tremenda hasta le partió algunas costillas al Pepiño... Hizo un alto en su narración, se mandó hacia su garganta casi el total del anÃs que quedaba en su vaso, sirvió más y siguió. -Cuando el Pepiño se curó, me buscó para pedirme disculpas porque yo no lo fui ni a visitar y no le hablé más desde que me habÃa "violado". Le dije que lo perdonaba si me dejaba hacerle lo mismo. A regañadientes aceptó y bueno con un poco de grasa de vaca le metà los dedos primero en su culo apretado y virgen para luego engrasarme bien la polla hasta que de a poco le fue entrando, ni te imaginás los gritos y jadeos que salieron de su cuerpo!!! Me parece que todavÃa los oigo!! Cuando estos cesaron me dijo que se habÃa corrido sin siquiera jalarsela y yo seguÃa de polla dura. No podÃa correrme, tan engrasada la tenÃa que se deslizaba velozmente dentro de su culo por lo que no pude terminar la follada. Como le molestaba mucho tuve que sacársela sin correrme, empecé a jalármela sin resultado porque con la grasa se me deslizaba mucho entre las manos. El Pepiño al verme tan agitado y sin la posibilidad de aliviarme me hizo poner con el culo hacia arriba y con un poco de la misma grasa me lo untó, me la mandò hacia adentro y comenzó a bombearme hasta que me pasó lo mismo que a él le habÃa sucedido un rato antes. Me corrrà sin siquiera tocármela. Ahà en ese momento descubrà que bien que se disfrutaba con una polla dentro!!! Nuevamente interrumpió su narración para servirse más anÃs, mientras mi copa permanecÃa en las mismas condiciones por lo cual me sirvió otro poco. -Mucho años follamos con el Pepiño hasta que me vine para no hacer la mili y acá en este paÃs me casé, formé una familia y de vez en cuando me hago una escapadita para que visiten mis entrañas haciéndome gozar con una buena polla en mi ojete. Con tanta charla caliente mi verga se notaba mucho dentro de su prisión de tela, él lo notó y yo tambien notó que la suya estaba en las misma condiciones. -Veo que con mi confesión te pusiste cachondo, yo no aguanto más... hace mucho tiempo que fantaseba contigo cada vez que subÃas al ómnibus y ahora que tenemos la oportunidad de hacerlo realidad, no quiero dilatar más nuestro primer encuentro. Me tomó de la mano y me llevó al dormitorio, Una habitación muy ventilada, ya que la ventana estaba abierta y daba a un patio repleto de plantas. Luego comenzó a quitarse la ropa y cuando estuvo completamente desnudo pude verle el cuerpo fofo por tantas horas sentado en el ómnibus, un culo chato y aplastado unas tetillas colgando hacia abajo en forma de dos triángulos y una verga normal, la cual estaba totalmente erecta apuntando hacia adelante porque ni siquiera tenÃa la fuerza o el tamaño necesario para apuntar hacia el techo. -Hombre! QuÃtate la ropa, o acostumbras a follar vestido? Mientras admiraba sus carnes blancas cayendo, me fui desnudando sin ninguna prisa, querÃa hacerlo desear antes de mandarle toda la "polla" como él querÃa. Cuando me vio totalmente desnudo exclamó: -No me equivoqué al elegirte!!! Tienes una buena polla, espero que seas tan buen follador como lo que tienes empalmado!!! Intenté besarlo pero no lo conseguà porque me dijo: -Déjate de pavadadas, hombre! No te invité para hacer cosas de maricones, solamente te hice venir para que me des placer por el culo... Luego de decirme eso se acostó sobre la cama con el culo hacia arriba y con sus manos fue separando las nalgas para que su agujero quedase más a mi alcance. Era un agujero lo suficiente apretado para un hombre de sus edad que habÃa dado el culo en contadas ocasiones, pero no lo suficientemente apretado como para que un dedo no pasase por allÃ. Acerqué mi cara a ese canal blanco que formaban sus nalgas, me chupé un dedo y cuando estuvo ensalivado lo suficiente lo apliqué en ese agujero expuesto al aire. Luego de que Silvio gimiera lo suficiente porque yo ya tenÃa tres dedos dando vuelta dentro de su ano el cual ya no tenÃa ganas de cerrar, retiré los dedos y pude ver un agujero rosadito bastante abierto, con mis manos le impedà la contracción que estaba por efectuar, no le dejé volver a su posición inicial de culo cerrado y le apliqué una generosa escupida allÃ. Con muy buena punterÃa mi escupitajo cayó directamente dentro de ese "ojo" latiente y con mis dedos ayudé a que entrase más profundamente. Silvio gemÃa, deliraba y entre sus frases entrecortadas me suplicaba. -No aguantó más tanto cachondeo en mi ojete!!! Dale mandame la polla hacia adentro, no aguanto más..!! Pude ver como llevaba su mano hacia abajo de su cuerpo y se agarraba la verga que estaba bastante más aumentada de grosor y de tamaño. La podÃa ver a través de sus piernas separadas y algo cubierta por sus huevos, pero la cabeza vista desde atrás parecÃa enorme y totalmente mojada por sus fluÃdos naturales. Toqué esa cabeza empapada y un poco de sus jugos quedaron adherido a mis dedos, luego la agarré con mis cinco dedos y le hice una "especie" de paraguita, especie porque por la posición en que estaba solamente podÃa agarrarle la punta de su cabeza súper hinchada y morada. Silvio movÃa su cuerpo como queriendo coger la cama gimió tanto por la calentura que tenÃa que creà que iba a acabar antes de que se la metiese. Cundo mis dedos quedaron bien gomosos por sus efluvios internos los apliqué en su agujero que a esas alturas estaba apretado nuevamente. Lo obligué a abrirse y le metà los dedos untándolo con ellos y con parte de mis jugos que estaban cayendo deseperadamente desde el borde d e mi glande. Apliqué mi verga en ese agujero bellamente lubricado con saliva y con nuestros jugos pre-eyaculatorios y al instante oà un grito proveniente de la garganta de mi vÃctima que se quejaba porque toda la cabeza de mi amado instrumento estaba tratando de distender su esfÃnter el cual respondÃa tratando de rechazar y expulsar hacia afuera al intruso que querÃa entrometerse en esas profundidades. Otro empujón y la resistencia fue vencida, media pija pasó lo más campante por el canal que respondÃa rechanzando al invasor. -Ahhhhhhhhhhhh..........! Daaaleeeeeee, me dueeele, perooo quiero que la metas todaaaaa....... Complacà a mi anfitrión y de un golpe muy rápido y fuerte le mandé hacia adentro el pedazo que aun faltaba por entrar en sus entrañas. -Ahhhhhhh....! Tuve que quedarme quieto porque ese grito fue mÃo, me dolió el frenillo de la verga por el roce tan apretado de ese recto tan estrecho y que segun su dueño era visitado muy pocas veces al año. Quedé sin moverme con mi verga dentro de Silvio, que tampoco se movÃa, no sé si por el dolor que sentÃa él o por el placer de estar empalado un buen rato con una verga totalmente dura dentro suyo. -Quiero disfrutarla!! No te muevas, hace mucho tiempo que no sentÃa una polla como esta y quiero tenerla un buen rato para gozarla antes de que te corras. No me movà por un rato hasta que su esfÃnter empezó a contraerse cada vez con más fuerza y más rápido, me apretaba la pija de una manera tremenda, parecÃa que allà dentro tuviese dientes de las mordidas que podÃa sentir a través de la piel de mi verga. Por un rato esa sensación es excitante, pero tanto tiempo sintiendo que te muerden la verga ya no se aguanta más, por eso empecé a hacer unos movimientos como los que hace un sacacorchos al meterse en el corcho de un buen vino, empecó a mover mi pija tratando de girarla dentro de las fauces de ese orto que tanto placer me estaba dando, logré girar un poco a mi acalambrado miembro lo suficiente para que Silvio aflojara un poco el esfinter hasta que sentà un alivio total cuando mi verga fue liberada de esas tenazas que la mordÃan. -Seguà moviéndote ...girá la polla dentro, me encantaaaa dame más pija!!!! No tuve otro remedio que complacerlo, pero además de revolver mi pija en cÃrculos dentro suyo, la empecé a meter y sacar de una manera furiosa y apurada. -Ahhhhhhhhhhh.....!!Daaaaaaaleeee, no pares....!! Sus palabras, sus convulsiones, sus jadeos y las tenazas que mordÃan a mi verga cada vez que esta entraba en sus entrañas, lo agitaron tanto que cuando hacia el movimiento para sacarla, me la mordÃa nuevamente, por lo que el mete y saca se hizo más lento, por la imposibilidad de seguir al mismo ritmo que un rato antes le estaba poniendo a la cojida. Cuando nuevamente la enterré en su totalidad sentà unos espasmos y una agitación en mi glande que me anunciaba qu e inmediatamente la descarga se iba a producir allà en las profundidades. -Te siento!!... como se te está hinchando!!! ... tu polla estás por reventaaaaaaarrrr!!! Instintivamente pasé mi mano por debajo de nuestros cuerpos y me encontré con un grn charco de lÃquido sobre la cama, parecÃa una hemorragia de lÃquido preseminal que empapaba la cama, buscando más entre nuestras piernas encontré a su verga totalmente pegajosa po r su tremenda lubricación, pero al tocarla se agitó rapidamente y expulsó su semen de una forma violenta el cual llegó a mojarle las rodillas al mismo momento que mi descarga se producÃa en lo más profundo que pude llegar con mi verga endurecida y caliente. Silvio quedó extenuado, sin habla, con su respiración muy agitada y yo quedé tan agotado por el esfuerzo realizado que me quedé sobre su cuerpo hasta que nuestras convulsiones cesaron. A pesar de la gran eyaculación mi verga quedó dura, por un buen rato metida dentro del "estuche que muerde" hasta que se fue bajando y se normalizó todo. Cuando recuperamos nuestra cordura, Silvio con un hilo de voz me dijo: -Guaaaaaauuuuuu!!!! Omar, ni el Ramonciño me sacó tanto jugo de los cojones como lo hiciste tú!!!! Y eso que en esa época no tenÃa los años que tengo ahora. -Vos también me exprimiste la pija ferozmente!!! -Me dejaste de cama!!! Ven vamos a refrescarnos un poco a ver si se nos pasa el agotamiento.... Nos dimos un interminable baño de agua caliente, lo más caliente que nuestros cuerpos pudieron aguantar. Silvio me enjabonó la verga y esta se puso "bobona", pero no llegó a lograr una erección total. Al salir del baño pasamos por el comedor y nos mandamos unos generosos tragos de anÃs y al mirarlo noté su rostro agotado, se notaba que el Ramonciño no estaba para esos trotes, aunque no llegaba al medio siglo, pero a lo mejor estaba agotado de tanto trabajar o de sus problemas domésticos o de su doble vida... Volvimos al dormitorio y él se puso a bostezar, no sé si por el agotamiento de tan fenomenal cojida o por la gran cantidad de anÃs que habÃa ingerido como excusa para darse valor por lo que Ãbamos a hacer. La cama estaba totalmente hecha una porqueriza, leche y jugos por todos lados, por eso sacó la sábana y puso una limpia sin ajustarla a su sitio, se tiró encima y se puso a roncar. Me quedé un rato mirando ese cuerpo blanco, con carnes colgando y como no tenÃa otra cosa que hacer me acosté a su lado y me puse a pensar en el gozo recibido y por supuesto imaginando el placer dado, hasta que me dormÃ. Fui despertado por la mano de Silvio que trataba de endurecer a mi pija con apretones y tirones. -Vaya, chaval que bien me la has hecho!!! Me hiciste ; dormir, mirá es casi la medianoche!!! -Tengo hambre, tenés algo de comer? -Tengo mi culo para que lo comas nuevamente!!! -No te alcanzó? -Tú que crees??? Iba en serio, querÃa joda otra vez y a pesar del hambre de comida que tenÃa lo complacà otra vez. Le dije que querÃa que me cabalgase y el me contestó que nunca lo habÃa hecho, que con el Pepiño y los otros siempre se habÃa puesto boca abajo, pero querÃa probar esa pose de la cual tanto le habÃan hablado. Mi verga estaba bastante alicaÃda por lo tanto la tomé con mis manos y empecé a sobarla de una manera descarada para ver como reaccionaba el guarda y este se acostó al lado mÃo bien estirado y empezó a hacer lo mismo con su propia pija. Una vez que las dos vergas estuvieron listas para el ataque me preguntó que tenÃa que hacer. Simplemente le dije que se pusiera sobre mi y me dejara hacer el trabajo, que luego le dirÃa como tenÃa que moverse. Yo miraba como se iba acomodando sobre mi su verga quedó enfrente de la mÃa, las dos apuntando hacia el techo, con mis manos traté de levantarlo para que se pusiese más adelante, pero no pude moverlo, hice un ademán para que se levantase un poco y quedó sentado sobre mi pija. PodÃa sentir el calor de sus bolas sobre mi pija caliente, lo hice mover otro poco para liberar a mi verga de ese peso hasta que esta quedó detrás de su culo y ahora podÃa sentir el calor de sus huevos sobre mis vellos púbicos ya que estos quedaron depositados sobre ese lugar. -Y ahora que hago? No le contesté nada, escupà mis dedos y los apliqué en su trasero que nuevamente estaba bastante cerrado y lo fui abriendo lentamente con mis dedos mojado por la saliva, hasta que estos desaparecieron dentro de ese caliente túnel. La próxima acción que tomé fue mojar mi verga con mi saliva todo lo que pude y le dije que se levantase un poco, para que mi verga quedara calzada en esa entrada que tanto placer me habÃa proporcionado unas horas antes. Asà lo hizo mientras con una mano tanteaba el agujero, con la otra llevé mi verga a esa cavidad que la estaba esperando. Una vez que el glande fue apoyado en ese agujero chorreante porque mi saliva era expulsada hacia el exterior por las fuertes contracciones de su esfinter, agarré a Silvio de las caderas y lo empujé hacia abajo. Sentà como su ano oponÃa resistencia pero su cuerpo al ir bajando no tuvo otra solución que abrir las compuertas y permitirle la entrada. Silvio no estaba acostumbrado a esta clase de penetraciones, según me habÃa confesado, él siempre lo hacÃa boca abajo, por eso fue tan violenta la caÃda de su cuerpo hacia abajo, que me hizo dar un grito de dolor, creà que algo me habÃa desgarrado la frágil piel de la pija. -Por favor!!! levantate me duele muchoo...!!! Cuando se levantó vi a mi querida amiga totalmente enrojecida y morada en algunas partes del glande por el machucón dado por esa estrepitosa caÃda. No se me bajó, pero me ardÃa en demasÃa, por lo cual tuve que aplicarle una gran dosis de saliva para refrescarla mientras Silvio miraba medio atolondrado sin atinar a emitir ningun comentario. Le di un empujón, quedando boca abajo con el agujero abierto mirando al techo, la saliva se me habÃa agotado pero no sé de donde saqué energÃa y obligué a mis glándulas salivales a crear otra cantidad a toda prisa. Mi verga en mi mano me ardÃa mucho, pero con la saliva se la apliqué nuevamente en la posición en la que estaba acostumbrado y la dejé un buen rato allà hasta que los tirones y el ardor cesaron no traté de moverla. Cuando me sentà mejor empecé un mete y saca, lento, muy lento hasta que el me ayudó con sus contracciones y aceleré el ritmo hasta que le dije que se pusiese de costado asà podÃa manipularle la verga. Asà de costado se la fui mandando y sacando hasta que sentà en mi mano los latidos de su verga la cual se puso tan violenta que en tres contracciones expulsó el semen que aun quedaba en lo más recóndito de su ser y este fue a para al suelo porque la verga de Silvio dentro de mi mano estaba al borde de la cama. Cuando su verga dejó de expulsar el lÃquido de la vida le saqué la mÃa casi en su totalidad y de una sola estocada la mandé nuevamente hacia adentro, depositando allà una nueva eyaculación. Muy agotados quedamos porque el agotamiento fÃsico por los movimientos tan agitados que hicimos, se hizo sentir, mejor dicho movimientos que hice yo porque Silvio recibÃa verga pero el único movimiento que hacÃa era el de contraer sus entrañas para agasajar al huesped que las visitaba. Además del cansancio fÃsico, mi organismo estaba pasando por una gran necesidad de beber algo porque el anÃs que habÃamos tomado un rato antes presentaba sus consecuencias y me habÃa dado uns tremenda sed que no venÃa sola sino acompañada por un hambre muy acentudo. Se lo dije a Silvio y este me dijo que nos vistiésemos y me llevó a comer pizzas con cerveza a un restaurant por Agraciada y Bulevar que dada la hora habÃa muy poca gente. -Hola Silvio! Que te trae por acá? Ese fue el saludo muy familiar del mozo de ese lugar y Silvio le dijo que yo era un amigo que me habÃa encontrado en el ómnibus y vimimos a comer algo. Devoramos las muzzarellas con una cerveza, pagó la cuenta, salÃmos y quizo que fuese a pasar la noche con él, cosa que no acepté porque al otro dÃa debÃa volver al trabajo. En mi casa me tuve que refrescar un poco la verga, porque estaba muy congestionada no solo por el desgarro con la caÃda de Silvio sobre ella sino porque su culo estaba tremendamente caliente y al no tener una crema lubricante apropiada ese calor me habÃa irritado esa parte tan sensible. Al otro dÃa, di mis clases como siempre y a la noche no encontré a Silvio
cobrando los boletos, cosa que no me llamó la atención, porque a veces tiene dÃas de descanso o lo designan a otro recorrido. El martes lo encontré y me dijo que lo llamase y esto es más o menos lo que recuerdo que me dijo: -Omar, me dejaste una inflamación tremenda!!! Después que te fuiste sentà como que me quemaban el culo!!! Me toqué con los dedos estaba hinchado y abierto y de allà salÃa fuego!!!! Después me empezó una diarrea imparable, tuve que ir al médico. Pasé una verguenza terrible, se dio cuenta d e que me habÃan follado!!! Me recetó una pomada y me dijo que otra vez usase lubricante y no me dejase follar por tanto rato sin la lubricación necesaria. Le conté que mi verga estuvo con mucho fuego, pero que la irritación iba pasando. Me dijo que si el jueves estaba mejor querÃa que fuese a repetir lo del domingo porque querÃa aprovechar que su mujer no estaba, porque a lo mejor pasarÃa un año sin sentir ese placer que le daba a su cuerpo el sentirse penetrado de esa manera. El jueves le dije que no porque yo salÃa tarde del liceo y al otro dÃa tenÃa que ir nuevamente a otros liceos.
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