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« en: Junio 09, 2006, 09:59:42 » |
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Me abrazó, pudiendo sentir su polla sobre mi costado, mi corazón estaba a mil, asàque le abracé también, y comenzamos a besarnos, nos fuimos hacia la parte menos profunda y ahàpude acariciar su pene, el cual era realmente grande tal y como pude ver en un principio
Hola, me llamo Juan Jose y tengo 34 años, ahora vivo en Granada (España) por motivos laborales, y he estado viajando gran parte de mi vida, pero el destino me trajo a esta hermosa ciudad.
Siempre me gustaron los hombres, aunque me considero bisexual, y tuve grandes problemas por asumir que no es nada malo tener atracción por gente de tu mismo sexo. No he tenido muchas ocasiones en las que tener una relación con otro hombre de forma espontánea, es decir sin buscarlo con pre meditación, pero sà alguna que otra y esta es una de ellas.
Estando de copas una noche por Granada (que es genial el ambiente que tiene la ciudad, os la recomiendo)unos amigos me hablaron de un lugar semi paradisÃaco, de aguas que emanaban a una temperatura muy caliente en medio de la naturaleza y que aún no estaban explotadas por la administración ni empresa privada, sino que la gente iba y se bañaba tranquilamente en medio del secano. También me dijeron que mejor ir por la noche, y me hablaron de tres pozas, aconsejándome bajar a la última por ser más tranquila, asà como a no llevar prendas de baño, tan solo la toalla, pues poco se veÃa en la oscuridad y la gente solÃa ir desnuda.
Finalmente dejamos la conversación, terminamos las copas y nos fuimos a casa. Pasados unos dÃas, estaba por la noche en casa, todo aburrido y con ganas de salir, pero me apetecÃa algo distinto, asà que me acordé de la conversación y me decidà ir a Santa Fe, pueblo donde se encontraban las aguas de que me habÃan hablado. Salà me compré unas cervezas frescas y decido cogà el coche y fui a darme ese chapuzón del que tan bien me habÃan ha
blado. La noche era muy oscura y hacÃa algo de frÃo, pero me daba morbo la situación, una vez llegado al camino en medio del campo tal y como me explicaron, me dió algo de miedo, no se veÃa un carajo, pero algo me hacÃa seguir, finalmente y con mucho esfuerzo logre llegar a una zona donde se encontraban un cierto número de vehÃculos aparcados, y al fondo se veÃa el vapor de las aguas, que formaban una cortina de humo impresionante en plena naturaleza, estaba alucinado.
Abrà una de las cervezas y le di unos tragos pues de la tensión del camino llevaba la garganta seca, estuve un rato en el coche intentando controlar un poco la situación hasta que el morbo y la cerveza me hicieron salir del coche. Tomé la toalla que me coloque en la cintura pues iba desnudo, la cerveza y unos cigarrillos, y fui buscando la poza que me indicaron, me costo un poco encontrarla y mas bajar hasta ella, realmente estaba oscuro, pero se adivinaban tres personas en el agua, asà que eso me tranquilizó, solté mis cosas donde pude, y ¡joder! El agua estaba buenÃsima, con el frÃo que hacÃa, era increÃble, no tengo palabras para describir esa sensación, fue maravilloso, imaginaos en medio de la naturaleza, en invierno, un cielo despejado lleno de estrellas y dándote un baño de agua caliente en medio de todo eso, y además desnudo.
Debido al vapor y al frÃo no podÃa ver bien a las personas que compartÃan la poza conmigo, pero parecÃan turnarse para ir bajo un chorro que provenÃa de una de las pozas de arriba, asà que yo también fui a probar, y fui rozándome con las piernas de los demás, pues la poza era realmente pequeña, lo que me excitó aún mas creando una reacción instantánea, que por supuesto nadie notó, pues fui arrastrándome debido a la poca profundidad que habÃa. El efecto del chorro era algo fuera de lo normal, pero aun mas el roce con los cuerpos del resto de personas, todos apartábamos rápidamente la mano o la pierna, pero era inevitable que nos rozáramos de cuando en cuando. Al rato dos chicos salieron del agua, al ponerse de pie vi que efectivamente iban desnudos y tenÃan buenos cuerpos, y sus pollas parecÃan algo empalmadas, se secaron y salieron de la poza.
Yo no podÃa dar crédito a todo lo que estaba viviendo, estaba aturdido, excitado y no sé que más, nunca habÃa tenido una experiencia de este tipo, finalmente el hombre que quedaba en la poza también se puso en pie, y parecÃa que iba a salirse del agua, pero tan solo fue por un cigarro, y se volvió a sentar, pero me dio tiempo a observar su cuerpo atlético, estaba buenÃsimo, y pude contemplar su polla, gorda y grande. No me lo podÃa creer, yo no sabÃa si allà la gente iba a bañarse o sucederÃan otro tipo de cosas, pues imaginaba historias de todo clase, estaba realmente excitado. Como tengo buen cuerpo, y a fin de mostrarme un poco, me puse en pie y tome unos tragos de la cerveza que traje, y me volvà a sentar dentro del agua.
El hombre, se puso cerca del chorro del agua que caÃa, por lo que algo nervioso, fui a ponerme debajo del mismo, al principio no noté nada, pero al rato, su pierna rozó con mi cadera, fue algo suave, por lo que hice un ligero movimiento para intentar un nuevo contacto, y asà fue, este duró algo más, su pie daba con mi cadera y luego nos separábamos, como si fuese por el movimiento del agua. Yo estaba boca abajo, con la espalda en el chorro, asà que al salir del mismo, y arrastrándome, pasé por encima de sus piernas dejándole sentir mi excitación, pues me iba a estallar el rabo, el no hizo intención de encoger las piernas, lo que me dio que pensar. Finalmente me estiré, he intenté relajarme, tratando de olvidar la situación pues pensé que era imposible que allà ocurriera algo más excitante, jamás me habÃa pasado. Y cual fue mi sorpresa, que el también se estiró en el agua, quedando casi a mi altura y tocándome la pierna con la suya bajo el agua, yo no hice por apartar la mÃa, y el tampoco.
Hizo una serie de movimientos, como caricias a lo largo de mi pierna, y yo me dejé hacer, no podÃa más, me morÃa por tocarlo. Deslicé mi mano un poco y la puse sobre la suya, instantáneamente el hombre de unos 40 años, al que por fin pude ver algo mejor me abrazó, pudiendo sentir su polla sobre mi costado, mi corazón estaba a mil, asà que le abracé también, y comenzamos a besarnos, nos fuimos hacia la parte menos profunda y ahà nos estuvimos robando a gusto cuanto quisimos, pude acariciar su polla, la cual era realmente grande tal y como pude ver en un principio, pero ahora estaba totalmente empalmada, me baje despacito, acariciando y besando ese pedazo de cuerpo, y se la empecé a chupar, él se reclinó un poco y trató de meter un dedo en mi culo, cuando por fin lo consiguió yo estaba a punto de correrme, no aguantaba mas, me puse encima suya, y él colocó su polla en la entraba de mi ano, se restregaba con furia, y finalmente nos corrimos al mismo tiempo.
Nos quedamos muy cansados, pues el agua tan caliente no sé por que pero agota muchÃsimo, cuando nos recuperamos un poco, estuvimos charlando, y el me invitó a su coche, pues era una autocaravana, para tomar unas copas y pegarnos otro polvo. Nunca podré olvidar las Aguas Calientes de Santa Fe.
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