admin
Administrator
Hero Member
    
Mensajes: 1180
|
 |
« en: Junio 09, 2006, 09:46:13 » |
|
Juan es el "celador nocturno" del condominio, un recio hombre fuerte, de unos 42 años, de carácter apacible y persuasivo... amable y suave.
Estas caracterÃsticas contrastan con su varonil y atlético cuerpo, tornándolo misterioso y atractivo.. Jose Maria me anda buscando en la piscina, donde voy a nadar muy tarde de la noche.
Espera a que yo salga del agua y se oculta entre los matorrales del jardÃn para espiarme mientras me ducho desnudo. Al principio lo miraba de reojo y observaba cómo disfrutaba masturbándose mientras me miraba.
Una noche de luna llena, le seguà el juego simulando no verlo y empecé a sobarme el cuerpo y a masturbarme lentamente.
Mi verga erecta lo llamó y, sin miramientos, se acercó y me pidió meterme con él entre los matorrales del jardÃn.
Me condujo hacia allá jalando de mi excitado instrumento. Una vez allÃ, me chupó las tetillas y fué bajando lamiéndome cada pelo de mi peludÃsimo cuerpo... Yo ardÃa de placer y más aún cuando lamió mis grandes y peludos huevos al tiempo que me masturbaba suavemente y asà me corrà en su rostro... Jose Maria, que ya estaba masturbándose, se limpió la cara con los dedos y se llevó mi abundante y blanco lÃquido a la boca para luego continuar mamando mi aún rÃgido pene.
Yo acariciaba su fuerte y lampiño cuerpo y pronto nos trenzamos en un 69. Confieso que nunca lamà unos huevos tan enormes... me excité al máximo cuando me dijo entre dientes que jamás habÃa mamado verga tan hermosa...
Su dura, gruesÃsima y arqueada verga, de unos 15 cm. empezó a convulsionar en grandes y acelerados chorros de semen...
El excitado hombre eyaculó sobre mi peludo y ya canado pecho para luego chupármelo y beberse asà su propio semen al tiempo que yo me masturbaba con frenesÃ... Ahhhhh...Ahhhhh.. Ahhhhhhhhhhhh!!!
A los pocos segundos estaba yo nuevamente explotando en calientes y nuevos chorros de leche que Jose Maria nuevamente se bebió directamente de mis 17 cm. de excitada verga.
Desde entonces, cada vez que Jose Maria está de turno, compartimos nuestros cuerpos en frenético placer mutuo y furtivo.
|