Me dirigàal cesto de la ropa sucia y busqué, encontré un bonito tanga rojo con un dibujito de piolÃÂn en la parte delantera, me lo acerqué a la nariz, inspiré fuerte, me penetró hasta el cerebro ese fuerte olor al dulce conejito de mi prima que hizo que mi cuerpo entero se estremeciera de placer.
Hola, mi segundo relato, je je aunque claro está no es la continuación del anterior ya que no se ha producido aún... pero bueno me dispongo a contar otra situación que me pasó no hace mucho, tal vez ya un poco porque últimamente estoy falto de cariño y algo salidorro, cosa que yo casi nunca he estado (no penséis demasiado mal chicas

).
Bueno hará un mes o cosa asà viaje a Málaga para verme con unos amigos, ya que ellos están estudiando allÃ. El caso que allà tengo familia, primas, y llevaba ya un par de años sin verlos, y la verdad tenÃa que pasarme al menos para verlas un dÃa. Asà que eso hice, me fui una tarde después de comer con mis amigos cogà el autobús y fui a casa de mi tÃa. Allà me recibieron con sorpresa, aunque ya llamé la noche anterior para decir que estaba en la ciudad. Y me reencontré con mis dos primas, una la mayor con veintidós años, morena, un buen cuerpecito y no muchas tetas. Y la otra más bajita bastante guapa de cara y algo más de delantera.
Estuve con ellas hablando de como nos iba la vida y tal y nos pusimos a ver una peli. Yo me quedé mirando a mi prima , la mas bajita, y por un momento no se porqué vino a mi la imagen de ella en sujetador. Ya que hará dos o tres años, siempre que iba a la ciudad a verlas, muchas veces Ãbamos de compras. Y como en aquellos tiempos yo tendrÃa unos 15 ó 16 años y estaba con las hormonas revueltas, siempre intentaba mirar a través de un probador a alguna muchacha cambiándose. Y una vez que vi a una chica descuidada que se dejó un poco abierto la cortina de un probador, y vi de espalda como se quitaba una camiseta y se daba un cuarto de vuelta, dejando el perfil de un buen par de tetas no muy grandes, normalitas pero bien firmes, yo me quedé un poco mirando como un bobo, hasta que me di cuenta que era mi prima!, entonces no se entre vergüenza y miedo de que me pillara aparté la cara y me fui a dar una vuelta por la tienda. El caso es que aquello me excitó bastante, y ahora que la estaba viendo, otra vez, más hecha una mujer e imaginando cosas... Pero bueno era mi prima asà que aparté eso de mi mente y continué viendo la pelÃcula.
Al rato ya cuando acabo la pelÃcula, mis primas se tenÃan que ir, yo como aún no me habÃan llamado mis amigos mi tÃa me dijo que me quedara en la casa hasta que llamaran. Ella se iba a ir a acercar a mis primas. Asà que me quedarÃa solo en casa, supongo que me tocaba aburrirme.
Me puse una pelÃcula, que ya habÃa visto, y me puse a ver los extras, en ellos salÃan algunas partes un par de chicas en bikini. Yo sin darme cuenta me empalmé, y me estaba tocando por encima del pantalón sin darme cuenta. Entonces vino a mi mente la imagen de mi prima en sujetador, asà que me desabroché el pantalón y ahora con la polla algo más dura, comencé a masajearme por encima del calzoncillo...
De pronto se me ocurrió, una cosa que habÃa leÃdo y también visto en muchos sitios, el oler la ropa interior de alguna chica, algo que yo nunca habÃa hecho, pensando que era de degenerados, pero dije, ¿porqué no probarlo? yo estaba cada vez más caliente, asà que me dirigà al cesto de la ropa sucia y busqué, encontré un bonito tanga rojo con un dibujito de piolÃn en la parte delantera, ya que la trasera solo era un hilo rojo, me acerqué el tanga a la nariz, justo la parte en la que pilla el coñito e inspiré fuerte, me penetró hasta el cerebro ese fuerte olor al dulce conejito de mi prima que hizo que mi cuerpo entero se estremeciera de placer.
Asà que me dirigà a la salita y allà me senté en el sofá y comencé a masturbarme mientras olÃa fuerte el tanga de piolÃn, estremeciéndome y disfrutando con cada esnifada, y pajeándome despacito, sin demasiada velocidad para disfrutar durante todo el momento, entre el olor y mi mano masajeando mi pene. Al final tras unos diez minutos, que forcé yo un poco por si volvÃa mi tÃa, aunque bien hubiera preferido seguir durante un buen rato, me acabé corriendo.
Fui al cuarto baño a limpiarme, aún con el tanga en la mano y a pesar de todo oliéndolo , como si no me quisiera despedir de ese olor a gloria. luego lo dejé en su sitio en la ropa sucia y me senté a seguir viendo los extras de la pelÃcula tan tranquilo hasta que a los 10 minutos volvió mi tÃa.