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« en: Junio 13, 2006, 12:56:43 » |
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Soy profesor, y un dÃÂa llegó Gabriela, una profesora de reemplazo,
Era muy linda, morena, con los ojos achinados, una boca sensual, y grande
Un cuerpo lindo, en especial el culo.
Era de esas mujeres que transpiran feromonas...
La primera vez que la và me sorprendÃ, trataba de frenarme, de controlarme, pero era mucha la atracción que sentÃa por ella.
Gabriela sentÃa que la querÃa follar, entonces me coqueteaba por que sabÃa que me autocontrolaba.
Un dÃa no aguanté más, la và que llegó elegante, con una blusa escotada, de color celeste, un pantalón apretado color crema, se le veÃan tan bien las tetas, pero al mismo tiempo estaba tan elegante, que daba gusto verla, entonces me abalancé y le salude con un abrazo.... Ella se quedó con satisfacción.
No sabÃa que hacer, entonces, al verle que salÃa del colegio, le pregunté si me podÃa dejar en el camino.
Conversábamos, hasta que ya me bajaba y me comentó de que estaba ilusionada creyendo que la iba a acompañar, le dà un beso en la mejilla y le acaricié la mano; en ese momento me sonrió tÃmidamente.
Entonces dije ahora es el momento, me acerqué supuestamente a despedirme, pero la fui besando de a poco, hasta que viró la cara y nos besamos en la boca.
Entonces me dijo vamos a mi casa...
En el camino Ãbamos en silencio, sabÃamos lo que iba a pasar, pero no querÃamos hablar...
En la casa de ella, le dije que no tenÃa protección y Gabriela me contestó no importa, por que no estaba fertil.
Empecé besándola suavemente, nuestras lenguas se chocaban y se acariciaban, nos acariciábamos el culo, y empecé apretándola hacia mi pene que estaba hecho un poste, Gabriela me excitaba tanto...
Entonces empecé a desnudarla, por fÃn tenÃa sus tetas entre mis manos, las besaba, las apretaba, y de cuando en cuando las chupaba; pasaba mi lengua por sus pezones, los rodeaba, los mordÃa, entonces se quitó su pantalón, y yo me desnudé también.
Nos volvimos a besar, yo la acosté en la cama, y empecé a mamarle las tetas otra vez, y de a poco me bajé hasta su vagina, tan rica, tan peluda, tan suave. MetÃa mi lengua en su vulva, le lamÃa una y otra vez, empecé a lamerle el clÃtoris y a penetrarle con mi lengua. Ella se retorcÃa y empezó a pegar su pelvis hacia mi cara hasta que sentà un lÃquido salado, espeso, en ese instante entendà que terminó.
Entonces me subà y empecé a pasear mi verga por en medio de sus tetas, ella me vió y se sonrÃo, entonces apretó sus senos entre mi pene y empezó a mamarme, , luego me dijo que me pare, y ella se arrodilló, y empezó a chuparme la punta, y luego todo el pene, al principio lento, yo con mi mano le dirigÃa el movimiento, y luego la apretaba para que me chupe toda la verga. Luego empezó a chuparme más rápido, y más rápido, hasta que me hizo terminar, se tragó mi semen y me dijo quiero hacerte el amor.
Me acosté, y ella se puso sobre mÃ, exhuberante, se cogÃa las tetas mientras me veÃa coqueta y sonriente, y cabalgaba.
Nunca me sentà tan fuerte, yo era feliz teniendo a esta mujer tan caliente sobre mÃ, empezó a gemir de placer y terminó nuevamente. Y me dijo quiero que me culees, culéame, culéame.
Se puso en cuatro, y yo le metÃa por atrás,
-"no me des por el culo, solo por la vagina.....
Yo mientras tanto ya no pensaba, le metÃa una y otra vez, con fuerza por que sus nalgas eran tan duras que no entraba mi pene totalmente, entonces empecé a excitarme otra vez y terminé nuevamente.
Luego le dà la vuelta y nos acostamos en nuestra clásica posición, ella con sus piernas ricas, deliciosas abiertas, y yo encima la penetraba una y otra vez, me acariciaba la cara, la espalta y el culo, y yo le chupaba las tetas, hasta que nos excitamos y terminamos juntos...
Nos dormimos, y luego, al despertarme, ella se habÃa bañado y me trajo un jugo.
Se hace de noche me dijo, ya viene mi mamá, tienes que irte.
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