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« en: Junio 13, 2006, 01:08:34 » |
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Cuando todo pasó, él me dijo que tenÃÂa mucha prisa (antes me habÃÂa dicho lo contrario), y que se tenÃÂa que marchar, se vistió y desapareció por la puerta dejándome satisfecha y muy cansada, e iba a dormir, cuando encontré una nota en mi cama, en la que decÃÂa:
Hace un tiempo tuve una experiencia muy negativa con un chico, pues después de engañarme durante tres meses, me chantajeó cuando me enteré, teniendo que satisfacerle en sus deseos sexuales, perdiendo mi virginidad obligatoriamente... desde entonces no he podido besar un chico siquiera pues tengo miedo de todos los que se me acercan... tengo un miedo espantoso. Bueno, pues hará un par de semanas, conocà a un chico muy simpático, no muy guapo, pero muy... especial, él se llamaba NAcho, lo conocà mientras estaba en una excursión que hice con el instituto en el que estoy a una emisora de televisión, (pues él trabaja de cámara allÃ). Ayer viernes lo vi, asà de casualidad, mientras yo compraba en un pequeño comercio de mi localidad, es estaba ahÃ, vestido con ropa de entre semana, con un chándal blanco y azul, llevaba unas gafas de montura fina, me fijé porque detrás de ellas vi los mejores ojos que habÃa visto nunca, eran marrones, y grises y amarillos a la vez, incluso me fijé que tenÃa una marca en el ojo derecho, esos ojos me miraron de una forma muy sensual, como desafiándome a algo. Me acerqué tÃmidamente, casi sin quererlo, y le dije: - Hola, qué tal -(seguro que ni se acordaba de mÃ, pues yo no soy una chica muy especial, soy castaña de un metro sesenta y cinco, pelo oscuro, aunque mis atributos sexuales no eran "tan pasables" a simple vista, pues tengo bastante pecho y buen culo)- soy MarÃa Concepción, de la excursión del Colegio San Jaime, ¿te acuerdas de mÃ?. - Cómo no me voy a acordar de ti -(Dijo con una gran sonrisa en la boca)- si casi te cargas media redacción al tocar lo que no debes. - Me fastidiaba admitirlo, pero era verdad, pues soy algo torpe... y bastante alocada, ya que a quién se le ocurre tocar lo que no debe... pues a mà jejeje . - ¿Quieres venir a dar una vuelta conmigo mañana? -( me dijo sin perder esa maravillosa sonrisa de su boca)- si...quieres quedamos en la puerta de aquà a las seis. - No... puedo, tengo que estudiar para sacarme el carnet de conducir -(buena excusa, pues no me atrevÃa a salir con ese chico)- aunque... -(dije al fin) ahora tengo tiempo para hablar contigo. - Ok, vamos a tomar algo -(respondió, mientras se le iluminaba la cara)- - Va....le -(no estaba segura de lo que habÃa dicho, pero no me quedaba otra opción). Fuimos al bar que habÃa en la calle de enfrente, un bar muy viciado por el uso, y que a estas horas, se encontraba casi vacÃo. Empezamos a hablar de muchos temas, por más que buscaba siempre habÃa algo de que entendÃa, fuera lo que fuera, entonces se me ocurrió decirle que mi ordenador estaba roto, y... que no imprimÃa mi impresora (mi mejor idea en la vida). Él se ofreció a ayudarme, me dijo que si se podÃa pasarse por mi casa y mirarÃa a fondo el ordenador e impresora. Llegamos a mi casa, le acompañé a la sala del ordenador, donde se quedó mientras yo me cambiaba de ropa y me ponÃa más cómoda (me puse mi pijama azul, y una bata verde por encima. Entré a la sala del ordenador y lo encontré ahà metido en acción, muy entretenido, borrando unas cosas, ordenando otras... mientras que la impresora, la arregló en un pis-pás simplemente cambiándole el cartucho de tinta, que estaba en mala posición. Yo le di las gracias, y... sin querer, al oÃr su melancólica y dulce voz... me habÃa excitado, y fue cuando él se acercó a mÃ, al sentir su caliente aliento, cuando decidà besarle, una fuerza más fuerte que yo, me obligaba, me sentÃa forzada ha hacerlo, no tenÃa otra opción. - NAcho -(le dije con la voz entrecortada) bé...same. - Esto... ¿lo dices en serio?... yo te iba ha decir lo mismo. - Me acerqué a su boca tÃmidamente, y me fundà con ella, fue un beso muy largo e intenso, en el que casi no me dejaba respirar, él besaba muy bien, y mientras estaba en acción, mi cuerpo fue presa de él... Me llevó su boca a mi oreja, y empezó a chuparla, delicada y suavemente, mi cuerpo se empezó a calentar, me sentÃa muy excitada pero... casi se me habÃa olvidado que estaba con el periodo... Ya no podÃa parar, yo querÃa más, solo que me chupase la oreja no me bastaba... lo senté en una silla, y empecé a rozarme con él, que seguÃa chupándome, entonces le dirigà mi mano a uno de mis pechos, dejándolo atónito, pues él nunca... Noté que su miembro estaba muy duro, porque mientras yo me rozaba se me clavaba ahÃ... seguimos, noté que su respiración se cortaba mucho, y a mà me salÃan unos gemidos.... qué no serÃa capaz de hacer si... fingiese, estaba disfrutando en serio. Él metió mi mano entre mi ropa interior, acompañada de la suya, aunque yo manchase... a él no le importaba, o por lo menos eso demostraba. Me tocaba, y yo disfrutaba... era la primera vez que tenÃa esa maravillosa sensación, querÃa sus dedos, su boca... a él, yo estaba... disfrutando, me mordÃa ahora los pechos, sin lastimarme siquiera, no me hacÃa daño, era una mezcla de sensaciones... algo indescriptible. Al cabo de unos instantes, yo noté que mi cuerpo se encogÃa, los gemidos me resultaban fuertes, habÃa tenido el primer orgasmo con un chico en mi vida... era totalmente distinto a las veces que yo me habÃa masturbado con el grifo del agua de la ducha... Cuando todo pasó, él me dijo que tenÃa mucha prisa (antes me habÃa dicho lo contrario), y que se tenÃa que marchar, se vistió y desapareció por la puerta dejándome satisfecha y muy cansada, e iba a dormir, cuando encontré una nota en mi cama, en la que decÃa: A ti que eres la estrella inalcanzable Para que el brillo de tus ojos No se apagué jamás NAcho Sólo un instante de leerla entraron mis padres por la puerta, que venÃan con mi hermano de casa de mi abuela, extrañamente no me dijeron nada, pues yo no llevaba el pijama azul, sino la ropa de cuando habÃa entrado a casa, y en mi mano... tenÃa la bolsa de la compra. En cuanto a NAcho, pues no lo volvà a ver en mi vida, fui incluso a la televisión a buscarlo, pero allà no habÃa ningún NAcho, habÃa desaparecido para siempre, y desde entonces estoy buscando a esa persona, estoy buscando a NAcho
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