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« en: Junio 13, 2006, 01:05:07 » |
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Muchos años atras, siendo un adolescente, querÃÂa descubrir los secretos de la naturaleza femenina. En un pequeño pueblo en una montaña de la selva negra.
Yo conocÃa a una profesora de español, porque entonces yo recibÃa clases de verano. Un dÃa yo la seguà tras una clase. TendrÃa unos 31 años y era deliciosa. Su marido la habÃa dejado hacia un año y medio, y que yo supiera no habÃa vuelto a estar con nadie. Me acerque a su casa y a través de una ventana que daba a un camino, me puse a curiosear, y empece a observar como se iba desnudando, y su blanca piel parecÃa roedada de una especie de áurea causada por las finas cortinas. Por un momento desapareció de la habitación y pense que se habÃa acabado cuando de repente la oà llamar a su perro. Creo que era un pequeño perro con pelo rizado blanco, no se el nombre de ellos aquà en España. Entonces trajo pegado a sus pechos desnudos aquel perrito y en la otra mano un bote de mermelada. Abrió una puerta que comunicaba con su dormitorio y yo solo disponÃa de un pequeño ángulo de visión, desde el que podÃa ver una gran cama, y toda la habitación tenia un tenue color azul provocado por los últimos rayos del sol al cruzar sus finas cortinas azules, pude ver como se tumbaba con su cuerpo desnudo del cual yo me quede como hipnotizado. Era perfecta, su vientre era liso, y sabia que una persona con un vientre tan liso jamas tendrÃa algún hijo, ya que seria un pecado estropear aquella fina figura de porcelana. Lentamente con sus dedos, fue extrayendo la mermelada de aquel bote y se empezó a acariciarse inundando todo su clÃtoris de aquel curioso mejunje (¿se dice asÃ?). Cuando acabo de llenar toda esa parte de su cuerpo, llamo con una suave voz al perrito, que acudió presuroso atraÃdo por el fantástico y dulce sabor de tan especial comida que ese dÃa iba a recibir. El perro empezó a tomar aquella delicia lentamente y según iba profundizando con su pequeña lengua la tersa y blanca faz de ella, adquirió un gesto de imposible descripción. Yo estaba ligeramente subido en una pequeña caja para lograr intentar mejorar el ángulo de visión y en un momento dado me resbale llevado por la emoción. Jamas me habÃa imaginado alguna cosa asÃ, ya que era joven por aquel entonces. Entonces, ella enseguida se dió cuenta de que alguien la espiaba, y cuando me fui a incorporar, la encontré delante mÃo envuelta en un fino camisón de seda.. Entonces, yo la miré con ojos que no sabrÃa deciros. Estaba en otro mundo. No sabia que iba a pasar. QuerÃa salir corriendo de vergüenza, porque creà que me iba a pegar un par de guantazos que me tendrÃa muy bien merecidos, por cierto. En ese momento, ella se acerco a mi y se arrodillo a mi lado, besándome en los labios. Tenia un sabor especial, una beldad, una candidez.. Era pura seda en mi piel. Ella me obligo a quedarme tumbado mirando hacia arriba y volvió a casa, y cuando retorno, trajo el bote y su perrito. Por un momento pense en desaparecer corriendo, pero preferà experimentar y arriesgarme. Estaba dispuesto a todo, fuera lo que fuera lo que ella iba a hacer conmigo. Me dijo con una voz frÃa y dura que me quitara la ropa, cosa que hice al instante. Nada mas hacerlo me lleno el ano de aquella dulce mermelada. mientras me la iba untando, presionaba con sus dedos, y uno de ellos lo introdujo levemente dentro de mi, para sorpresa mÃa, con una sensación extraña, porque con su otra mano, comenzaba a acariciarme mi... (ya sabéis que). Y aquella sensación mezclada, era algo indescriptible. Os juro que deberÃais probarlo. Después de untarme se puso encima mÃo y me hizo el amor mientras llamaba a su perrito, el cual comenzó a tomar la comida que no habÃa podido tomar antes, pero esta vez de mi. No pude experimentar nunca mas aquella extraña y esa dulzura de lengua pequeñita.. podéis decir lo que queráis pero es algo indescriptible. Quizás era porque esa fue mi primera experiencia sexual y lo que sentÃa por todos lados, era algo que me sacaba fuera de mÃ. Sentà sus pechos sobre los mÃos y su boca dándome finos besos en mi cara, cuello ... ufff chicos... algo que nunca jamas podré olvidar, de veras. ]
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